El PRI repite en Sinaloa jugada de 2021
Mario Zamora: el lastre de Alito y el PRI

OBSERVATORIO
07/05/2026 04:02
    En esa prospección de la segunda intentona, Mario Zamora acude a las mismas circunstancias que le operaron en contra hace casi cinco años: trae a Moreno Cárdenas tatuado en la frente, su única estrategia consiste hoy en criticar los narcogobiernos de los cuales su partido formó parte durante décadas, tarda en presentar un modelo progresista para la paz y el desarrollo de Sinaloa, además de que el voto de rechazo al PRI lo mantiene demasiado rezagado en la simpatía popular.

    Cuando el reciente 23 de marzo el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas, designó a Mario Zamora Gastélum y Paloma Sánchez Ramos como precandidatos a la Gubernatura de Sinaloa, en realidad utilizó a la Senadora de fachada en una decisión desde antes tomada en favor del Diputado federal. Todo indica que el mochitense ya debe tener la nominación tricolor en la bolsa, porque se mueve, habla y ataca como investido priista bendecido de nuevo por Alito, su protector y amigo.

    Sintiéndose seguro de que vendrá a competir por la sucesión en la titularidad del Ejecutivo estatal, Mario Zamora le saca todo el jugo posible a la coyuntura de muchas crisis empalmadas en el territorio sinaloense, sobre todo las de seguridad pública y de gobernabilidad. Según sus cálculos, la licencia otorgada a Rubén Rocha Moya para ausentarse del cargo de Gobernador le servirá de plataforma para reintentar un triunfo electoral que los votantes le negaron en la elección de 2021.

    En esa prospección de la segunda intentona, el mochitense acude a las mismas circunstancias que le operaron en contra hace casi cinco años: trae a Moreno Cárdenas tatuado en la frente, su única estrategia consiste hoy en criticar los narcogobiernos de los cuales su partido formó parte durante décadas, tarda en presentar un modelo progresista para la paz y el desarrollo de Sinaloa, además de que el voto de rechazo al PRI lo mantiene demasiado rezagado en la simpatía popular.

    Zamora se ha subido al enorme carrusel de opinantes que necesitan los medios nacionales e internacionales de comunicación para sostener la narrativa de Sinaloa como la babel del narcotráfico y las derivadas atrocidades. Desde tales tarimas sincera su verdadera intención de “quiero ser Gobernador, no por una obsesión, simplemente por convicción y amor a Sinaloa”. Veremos qué opina la gente el 6 de junio del año próximo al validar o desechar esa regla que dice que amor con amor se paga.

    Nadie del PRI les pone los puntos a estas íes. Zamora se sitúa por encima de la otra aspirante, Paloma Sánchez, porque ella entiende el juego que la utiliza sólo para legitimar una candidatura ya asignada al sexo masculino. Tal vez ha entendido lo difícil que es competir contra Alito, su marcada misoginia, mala fama pública y sus acólitos incondicionales. Hacerse a un lado no es opcional, es una indicación disfrazada de disciplina partidista.

    A como es la víspera, todo indica que el PRI no postulará a una mujer en Sinaloa para que compita en igualdad de género contra el Movimiento Regeneración Nacional que perfila a la Senadora Imelda Castro como candidata a Gobernadora. Las cuotas de Alito para las mujeres poco importan si antes están los cuates o puede arriesgar por segunda ocasión a un amigo a que viva la misma película con iguales protagonistas, reparto y quizás desenlace. Por lo pronto el grito de Zamora de “allá va el ladrón ¡atrápenlo!”, con bastante eco mediático, remite a la memoria colectiva a los tiempos aciagos del priismo.

    Lo de la visibilidad de Zamora en redes y medios es lo de menos. Miles se pelean por tener un minuto de fama a costa del caso Rocha. Sin embargo, el presente es un claro indicativo de que a las cámaras, micrófonos y portadas a veces presentan a los políticos como resolutores de todos los males habido y por haber, y al cabo de unas semanas los exhiben como parte toral de los problemas. La política es como un chiste mal contado que a nadie hace reír.

    Por lo demás, Mario Zamora debería variar su estrategia en caso de venir como candidato del Revolucionario Institucional. A través del show simpático y dicharachero que escenificó sin éxito en 2021 no podrá competir con Morena que conserva el control político de Sinaloa y tiene a su favor los programas sociales que cautivan a miles de electores. ¿Qué hará para pacificar a esta tierra que vive la narcoguerra de 20 meses? ¿Cómo se vacunará contra la narcopandemia? ¿Con el PRI en el timón de Sinaloa se destierra o crece la injerencia del narco en el Gobierno? ¿Qué tanto pesará en él el espectro de Alito durante el proceso electivo en ciernes?

    La ley del péndulo persigue a los políticos, sus partidos y al Gobierno. Luz y sombra, éxito y fracaso oscilan inevitablemente cuando los contextos nacional e internacional presionan sobre las administraciones públicas estatales y municipales.

    Reverso

    Vuela a Sinaloa, Paloma,

    Y tú explícanos por qué aquí,

    No vienes a evitar que el PRI,

    Se quede chiflando en la loma.

    Apetito futurista

    Aquella frase de “donde termina el guiso y empieza la carne asada, comienza la barbarie”, que José Vasconcelos le acuño en la década de 1920 a la realidad mexicana, se ajusta a la reunión que el chef Miguel Taniyama convocó el martes frente al Ayuntamiento de Culiacán. La “carnita asada” la planteó el activista político como la intención de lograr un espacio de encuentro entre ciudadanos, pero pronto apareció la propaganda proselitista en la cual se propone como candidato a la Alcaldía. Por cierto, poca gente atendió el llamado porque nadie tiene buen apetito sabiendo que Sinaloa se desliza aprisa por el tobogán de la incertidumbre. ¿Les apetecería a los culiacanenses tener un Presidente Municipal como Taniyama? Esta vez hubo desaire.