Morena inicia formalmente sus actividades rumbo a la elección del próximo junio del 27, con Imelda Castra Castro como coordinadora de la defensa de la Cuarta Transformación en Sinaloa. Esto la perfila como la abanderada de Morena para las elecciones a la Gubernatura del Estado.
Imelda Castro, en el evento organizado por la dirigencia de Morena, recibió la constancia que la acredita como la coordinadora de los comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional por Sinaloa. Dicho nombramiento, en la práctica, proyecta en su momento su candidatura para las próximas elecciones a la Gubernatura de Sinaloa. Los augurios sobre su campaña son optimistas, no vemos obstáculos en su aspiración en lograr la Gubernatura de la entidad, la Oposición en esta entidad está endeble.
El partido Morena, en Sinaloa, se ubica con buenas expectativas. Con una buena campaña a ras de tierra tiene buenas expectativas de lograr su triunfo en este próspero estado. Vemos un buen panorama para que la campaña política de Imelda Castro, que comenzará cuando las leyes electorales lo permitan, levante el entusiasmo popular, al recorrer el estado y recoger el sentir ciudadano, poniendo atención a las demandas de los pobladores, que esta vez serán más exigentes con la solución de la agenda social, la cual por desgracias no se atendió de la manera debida, por los distractores políticos que se han vivido en los últimos tiempos.
Vemos buen panorama para la campaña política de Imelda Castro en la entidad. Ya el mero anuncio como coordinadora de Morena en el estado ha despertado buenas expectativas entre los Sinaloenses y, una vez que comience la campaña formal, estamos seguros que va a cosechar buenos dividendos entre la ciudadanía. El pueblo de Sinaloa ve con simpatía la candidatura de Imelda Castro, a quien se le reconoce una cercanía con la ciudadanía. Conforme avance su campaña política el consenso ciudadano va a aumentar, porque entre sus planteamientos proselitistas está su propuesta de recuperar la paz social en el estado y reestablecer la economía con bienestar.
En su discurso de aceptación como coordinadora de Morena en Sinaloa, Imelda Castro llamó a reorganizar y fortalecer la estructura territorial de Morena, de cara a los retos políticos, reforzando la presencia de sus cuadros en comunidades y colonias del estado. Esto debe hacerse, según sus palabras, “con seriedad, sensibilidad, firmeza y humildad”. “Vamos -enfatizó- “a seguir caminando en el estado al lado del pueblo, para organizar a todos, para consolidar un gran ejército de compañeras y compañeros en cada sección territorial, en cada cuadra, en cada calle, en cada casa”. Esta estrategia de campaña, basada en la difusión del ideario progresista a nivel territorial, recogiendo el sentir de los sectores sociales, ha dado frutos en los últimos años.
Ante esta realidad política, el partido Morena en la entidad marcha con muchos factores a su favor, pese a la gritería de la Oposición, que sigue con su permanente campaña plagada de denuestos e infundios, que no tienen ni pies ni cabeza. Como la califica la ciudadanía, la Oposición en lugar de programas y soluciones, sólo sabe de campañas colmadas de falsedades sin fin, sin aterrizar en algo sustantivo. Por eso, no tienen eco en la ciudadanía.
Los ciudadanos lo que buscan son hechos sustantivos, programas, soluciones y no campañas de politiquería de mala factura. Con denuestos e infundios o con puras campañas de odio nadie puede llegar muy lejos. Eso no tiene eco en la ciudadanía. La objetividad política, eso es lo que buscan los ciudadanos, no que les den gato por liebre. Las campañas políticas deben conducirse sin demagogia o falsedades, ser propositivas. El discurso debe estar basado en las condiciones objetivas y en la solución de la problemática social a partir de la situación concreta.
Los ciudadanos a lo que aspiran es que la futura gobernante de Sinaloa llegue al Gobierno con el más amplio consenso, y que sea el sufragio, libremente expresado en las urnas, el que decida quién va a gobernar. Esta progresista entidad, integrada por un pueblo trabajador y solidario, ejemplo en muchos aspectos para el resto de los estados de la Unión, debe recuperar su paz y prosperidad y desplegar todas sus potencialidades.
Esa es la meta de su pueblo, que sin duda aprovechará la oportunidad histórica que le ofrecen las elecciones de 2027 para elegir, en la próxima gubernatura, el liderazgo que garantice el progreso y la anhelada democracia. Y para lograr esos propósitos no dará ni un paso atrás.