Fallida lucha contra abusos de CFE
Legisladores y pueblo: cortocircuito
Llegaron las lluvias, empezó la canícula y dejaron sus cargos los legisladores federales que se peleaban por arrebatar esta bandera ciudadana, pero a la Comisión Federal de Electricidad le hizo lo que viento a Juárez la inconformidad de usuarios de Sinaloa por los altos cobros que les impone la paraestatal. Los recibos de la luz de hasta 100 mil pesos allí quedaron como demostración de que ni los miembros del Congreso de la Unión lograron parar los abusos cometidos en su mayoría contra el segmento social que encaja en la premisa de moda “por el bien de todos, primero los pobres”.
Indolente ante sus clientes de este estado diezmado por las crisis de la seguridad pública, la gubernativa y la económica, la CFE actúa petrificada en su petulancia de cara a seres humanos que tienen que elegir entre pagar la luz o acercar los satisfactores más indispensables a las mesas de sus hogares. La Comisión se aferró al negocio a costa de sinaloenses sin empleos, empresas orilladas al cierre y patrimonios familiares despojados con la fuerza de las armas. Les recetó la oscuridad a quienes desde la inopia buscan una luz al final de umbrales tenebrosos.
¿A quién debe acudir este segmento marginado para solicitar y que le garanticen soluciones? ¿El desdén a masas imposibilitadas a cubrir cuotas fuera de los alcances económicos constituye otro capítulo del desgobierno? Desde el mes de mayo inició la inconformidad y hasta la fecha sigue extendiéndose casi a la misma velocidad que la corriente circula por la red eléctrica. Las batallas libradas por senadores y diputados federales y estatales acabaron cuando estos representantes populares desertaron para dedicarse a buscar otros espacios en el poder público, abandonando a su suerte a los golpeados por la compañía de luz.
Ruedas de prensa, pronunciamientos en reuniones de seducción de los votos, comunicados que ofrecían fórmulas mágicas para ajustar los cobros a la normalidad, y la expectativa de respuestas solucionadoras poco a poco se derritieron igual que el hielo de la abulia se disuelve en temperaturas que primero diluyen la fe en las instituciones y los interlocutores oficiales. Inclusive el Gobernador hoy con licencia Rubén Rocha Moya y la Mandataria estatal interina Yeraldine Bonilla Valverde hicieron trámites ante la CFE para ampliar el horario de verano, establecer medidas que regulen el gasto de electricidad por las altas temperaturas y abrir ventanillas de atención a los electrocutados con importes excesivos.
Desde el mes de mayo la ola de desconcierto por la abusiva facturación del suministro de electricidad arrastró también a las senadoras Paloma Sánchez e Imelda Castro, a los diputados federales Mario Zamora, Jesús Ibarra, Graciela Domínguez y Ricardo Madrid, y a los legisladores locales Paola Gárate, María Teresa Guerra y Roxana Rubio, entre otros, inmiscuyéndolos en la vorágine de desaliento en usuarios de la CFE que veían venir la arremetida tarifaria junto al calcinante calor. Y sí, en grupo o separados, los asambleístas tomaron en sus manos la gestión y estructuraron soluciones, pero ni una ni otra cosa fue concretada. Hubo solidaridad con los recipiendarios de cobros desde 8 mil a cerca de 100 mil pesos y luego sucedió el cortocircuito entre los apetitos políticos y los intereses ciudadanos.
¿Y todo esto para qué? La CFE prosigue inalterada en sus políticas recaudatorias y en el mejor de los casos accede a fraccionar en pagos mensuales lo altos adeudos, dejando el terreno libre a futuros cobros desmesurados y repetir la maniobra donde simula escuchar a los inconformes sin moverse ni un ápice en la estrategia de cobranza con la amenaza de “o pago o corte” así se trate del sector que no consume mucha electricidad ni dispone de los medios para aceptar tratos arbitrarios.
Hay atropellos que duelen mucho más cuando la insensibilidad de insaciables prestadores de servicios públicos los convierte en carnada política de esas del tipo de mastíquese y tírese. Las casas con un cuarto y un ventilador, a veces jacales de lámina sin aparatos domésticos, recibiendo de la CFE reclamos de pagos hasta por 5 mil pesos. Gente que como en el caso de Villa Juárez, Sindicatura de Navolato, viven en medio del fuego cruzado entre criminales y aparte los alcanza la ráfaga de indignación por el fluido eléctrico impagable.
La CFE impuso su modelo que ataca al bolsillo de los más empobrecidos y mandó por un tubo a los legisladores sinaloenses que creyeron en la demagogia de reducción de pagos, energías alternativas, ajustes de tarifas de verano, techos solares para el Bienestar, convenios de pago, ventanillas de negociación, tarifa preferencial y no cortes del servicio. En cuanto los parlamentarios se fueron en busca de otras plataformas de poder la paraestatal les aplicó el apagón de todas las posibilidades exploradas.
La gestión de los legisladores,
Para CFE fue un buen speech,
Que motivó resultados peores,
Bajándoles a todos el switch.
En respuesta al análisis realizado ayer en este mismo espacio respecto al eventual resultado de la encuesta mediante la cual el Movimiento Regeneración Nacional definirá a las seis “corcholatas”, tres mujeres y tres hombres, que irán a la segunda y definitiva fase para decidir la candidatura al Gobierno de Sinaloa, sexteta en la que no aparece ella, María Teresa Guerra Ochoa le señala al autor de la columna que “anda muy desinformado. Lo va a notar en los próximos días” y hace referencia a dos encuestas: una de Massive Caller que la considera buena candidata al darle 35.1 por ciento de aprobación de los encuestados superada sólo por Imelda Castro, que obtiene el 42.8 por ciento y la otra es la medición de opinión que realiza CE Research que le da a Guerra el 21 por ciento de adhesión y a Castro el 24 por ciento.