¿Falta capital o falta iniciativa?

24/10/2026 04:02
    Aquí ha habido una auténtica iniciativa empresarial que está aprovechando una deficiencia notable en los servicios públicos de salud y que bien que el sector empresarial esté sustituyendo a un ineficiente sector público

    Cuando se discute o se plantea el problema de la falta de crecimiento de la economía de México, generalmente se culpa al Gobierno por la falta de inversión pública o, como lo han expuesto economistas y empresarios, por la falta de criterio en las inversiones, pues como dijo Ciro Murayama en su columna en El Financiero este 21 de octubre: “no es sólo que se invierte poco, sino que se invierte mal” como en las “obras emblemáticas del sexenio anterior”; sin embargo, habría que decir que tampoco el sector privado lo ha estado haciendo muy bien por su falta de iniciativa y su temor a invertir sin superar las dificultades políticas y sociales y aprovechar las oportunidades que nacen precisamente de esas dificultades; véanse algunos casos que involucran tanto al sector público como al sector empresarial:

    Según noticia de Excélsior del 16 de Octubre, “Pemex quema y ventea..., en lo que va del año un promedio de 913.9 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, a pesar de la alta dependencia de México del gas importado de EU... por limitaciones de infraestructura y restricciones de proceso”. Es decir, Pemex no sólo no aprovecha ese gas natural, sino que contamina el ambiente en momentos tan críticos en los que el País no ha podido alcanzar los compromisos del Acuerdo de París sobre contaminación. La pregunta es: si Pemex no puede o no sabe, pues entonces que deje a la inversión privada que quiera industrializar ese gas, que gane dinero, que le pague a Pemex por ese gas que desperdicia y que se elimine un factor contaminante de la atmósfera. El gobierno debe reconocer sus limitaciones y el sector empresarial debe tomar la iniciativa para aprovechar ese negocio.

    Otros negocios a la vista que requieren capital, público o privado o ambos, es el de industrializar la basura que diariamente se produce en las zonas urbanas, basura cuyo contenido en papel, cartón, vidrio, plástico, metales y demás, es recuperable y aprovechable casi en un 100 por ciento, buscando la manera de integrar a las miles de personas que viven precisamente de eso, en condiciones precarias e insalubres; además, las miles de hectáreas de ”basurones”, contaminantes en lixiviados y en quema constante que contaminan una y otra vez el ambiente; tal vez ha faltado iniciativa empresarial y visión política del Gobierno para aceptar que el sector empresarial industrialice esa basura, pague impuestos, crea empleos formales y solucione un problema de contaminación.

    En la misma forma se puede decir del aprovechamiento e industrialización de las aguas negras en las ciudades, factor también de contaminación pero que en todo el mundo son negocio redituable para producir fertilizante para uso agrícola e igualmente resolviendo un problema de contaminación, creando empleos formales, y pagando a las Juntas de Agua Potable y Alcantarillado por concesionar el aprovechamiento de esas aguas negras, y se solucione así un problema de salud y contaminación.

    El Gobierno no se ha dado cuenta o no ha querido percatarse que, en cuestión de salud, como expresó Héctor Aguilar Camín, citando a Octavio Gómez Dantes y Edson Servan Mori: “IMSS, águila que cae”, pues “ha estado perdiendo derechohabientes ante el sector privado” por la falta de medicamentos, malos servicios médicos, falta de instalaciones, y se ha encontrado una magnífica oportunidad para miles de consultorios, clínicas y hospitales, los servicios eficientes en laboratorios de análisis clínicos a precios accesibles como Salud Digna y como los cientos de farmacias de genéricos con sus consultorios con bajos precios que dan empleos a cientos de médicos quienes ganan mejor que los sueldos que paga el Seguro Social. Aquí ha habido una auténtica iniciativa empresarial que está aprovechando una deficiencia notable en los servicios públicos de salud y que bien que el sector empresarial esté sustituyendo a un ineficiente sector público.

    Pero lo mismo está pasando en el sector educativo, en el que la Iniciativa Privada ha encontrado un “nicho de mercado” ante una deficiente educación pública, ante la cual los ciudadanos, que pueden pagar o conseguir becas, prefieren las escuelas, colegios y universidades privadas para inscribir a sus hijos en ellas, a pesar del costo, pero en las que obtienen una mejor y oportuna posibilidad de estudiar; pues las escuelas públicas están en constante conflicto por la falta de presupuesto, los edificios escolares deteriorados y sin planes de estudios adecuados.