La consulta del PAS: final o prórroga
Captar sociedad o perder el registro
Fiel a su circunstancia de organización política huérfana de aquel liderazgo que lo impulsó a ser la segunda fuerza electoral, y consciente de la encrucijada que en 2027 puede desaparecerlo o ampliarle la permanencia, el Partido Sinaloense ensaya un esquema de acercamiento con los ciudadanos al abrirles las puertas para que aporten al entendimiento de las crisis presentes y el futuro que no da visos de venir halagüeño. Más que plebiscito que le indique el período de vida que le queda, se trata del cálculo de soledades y gestión de acompañamientos que le permitan trazar coartadas de supervivencia.
Hay que reconocerle a Robespierre Lizárraga Otero, dirigente del PAS, la iniciativa de Convocatoria Abierta por el Rescate de Sinaloa que le pone un ejemplo a la partidocracia del diálogo constructivo tan necesario que desvíe a la entidad de la ruta hacia el colapso en la que va por la violencia enfurecida de más de dos años. Darle la razón en la temática que instala y al mismo tiempo percibir que la intención esencial consiste en el salvamento del partido.
Las siglas políticas que hace 14 años creó Héctor Melesio Cuén Ojeda, el ex Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa que precisamente convirtió a la casa de estudios en proveedora de militantes y activismo, van a calarse por primera vez en la intención de voto desde que el también Ex Alcalde de Culiacán fue asesinado en la reunión del 25 de julio de 2024 a la que acudieron Ismael Zambada García y Joaquín Guzmán López, aquel día de la traición que llevó a “El Mayo” a la fuerza a Estados Unidos para ponerlo a disposición de la justicia de ese país.
La actual coyuntura electoral representa bastantes pruebas de fuego para el pasismo. La cardinal tiene que ver con conocer cuánta fuerza social le queda, si va sólo o en alianza a la jornada comicial del próximo 6 de junio, qué tan intacta o abatida está su estructura territorial, cómo se comportará el voto cautivo que durante más de una década le significó la UAS, y si podrá acopiar los sufragios necesarios para recibir los recursos públicos mediante las prerrogativas que lo mantengan a flote. Son muchas las aduanas que colocará la gente al votar porque el cheque de la confianza en blanco ya lo tuvo el PAS y lo despilfarró.
A cada complicación le corresponde un desenlace incierto. De momento lo que tiene para alinearse a alguna coalición de partidos son los 134 mil afiliados que le reconoce el Instituto Electoral de Sinaloa, pero sin garantías de que la lealtad a “el maestro” trascienda la muerte de éste. Se trata de alrededor del 6 por ciento de los casi 2 millones 400 mil personas en posibilidad de votar en el estado, rebanada del pastel político que le puede resultar amarga o dulce a quien la tome. Con esa pequeña tajada habrá quién lo quiera llevar de asociado en la boleta electoral, pero no quién le ofrezca gran cosa.
Sea lo que sea, resulta encomiable la propuesta pasista a los sinaloenses en el gran ejercicio de deliberación donde militantes, simpatizantes y ciudadanía en general decidan ¿qué está pasando?, ¿por qué está pasando?, ¿qué proponemos? y ¿cómo podría llevarse a cabo? en el contexto de la crisis de la seguridad pública o la tarea colectiva a realizar una vez que entremos a la fase de la posguerra del narco. La logística de dicha convocatoria abierta considera la realización de ruedas de prensa, encuentros ciudadanos, mesas temáticas, foros, recorridos, entrevistas y espacios de difusión en medios de comunicación y plataformas digitales.
De realizarse el debate con el propósito legítimo de obtener el gran diagnóstico que sirva a la toma de decisiones cruciales, entonces el PAS tomará la batuta de la indispensable reflexión en el tiempo preciso en que se requieren ideas y voluntades provenientes de la participación ciudadana. Así, libre de gatopardismo y coartadas ladinas tal vez sí recupere algo de la confianza de los electores al lograr separarse de algunos de los fantasmas que lo atosigan.
De lo contrario, en caso de salir con una consulta como simulación donde el cambio consista en que todo siga igual, entonces el voto inteligente y razonado le dará la espalda y hará que se cumpla el presagio de la desaparición del partido. Es decir, la Convocatoria Abierta por el Rescate de Sinaloa es para el PAS la sentencia popular que le permitirá sobrevivir a la debacle política que se le augura o el fin del proyecto de poder que en 2012 elucubró Cuén Ojeda.
A este examen el PAS tendrá que ir solo, bajo la profunda introspección de un Sinaloa poco acostumbrado a dar segundas oportunidades,
Al PAS sin el impulso de Cuén,
Para muy poco le alcanza,
Y si quiere ir en alianza,
Será en calidad de rehén.
En ninguna de las dos posibles alianzas que se fraguan en Sinaloa, una del Movimiento Regeneración Nacional con las siglas Verde Ecologista de México y del Trabajo, y la otra entre el Revolucionario Institucional, Acción Nacional y posiblemente Movimiento Ciudadano, le han cerrado las puertas al PAS y por lo tanto la cúpula morada continúa acercándose a ambas posibilidades sin mostrar prisa y blandiendo el plan A que consiste en ir solo al proceso electoral a buscar los votos que le permitan mantener el registro como partido local. Ya lo que logre además de tal expectativa le vendrá como indulto concedido por la voluntad popular.