La Corte trunca plan 2027 de Vargas
Adiós, eterno pretenso a Gobernador

OBSERVATORIO
16/01/2026 04:02
    Y sin saber aún si Gerardo Vargas es ahora el villano favorito de Morena, o simplemente actúa en su papel de víctima para atraer la conmiseración popular, lo que sí ocurre es el mal hado de un hombre que ensayó todas las transfiguraciones partidistas posible y ni aún así alguna de las cubiertas enajenó a las masas para llevarlo mediante los votos a la ansiada Gubernatura.

    Cuando en enero de 2016 el Partido Revolucionario Institucional le notificó al entonces Gobernador Mario López Valdez que Gerardo Vargas Landeros no sería el candidato para sucederlo en el cargo, nadie se animaba a darle la mala noticia al político que tiene como emblema el trébol de cuatro hojas, porque se le cerraba la última posibilidad al aspirante mochitense para acceder a la titularidad del Ejecutivo estatal mediante alguna sigla electoral que pudiera llevarlo al cargo.

    La crónica de aquellos días estableció que se tuvo que acudir a otro ex Gobernador, Juan Millán Lizárraga, el de influencia transexenal en la vida política del estado, para que le hiciera entender a Vargas que en los juegos del poder hay que aprender a ser bat y ser pelota. Hay tiempos para proyectar caprichos hasta llevarlos a la realidad y los hay también para estrellarse contra las codicias propias y fingir que el golpe ni siquiera dolió.

    A lo largo del malovato, Gerardo Vargas había trabajado para llegar a la sucesión con viada suficiente, pero la frustración que le causó el hecho de no ver concretada tal ilusión lo demolió anímica y políticamente a tal grado del rompimiento con el malovismo y el prianismo, enseguida el coqueteo insistente con factótums del Movimiento Regeneración Nacional y finalmente creyó que podía lograr la postulación que en 2021 favoreció a Rubén Rocha Moya.

    Hoy la misma historia contada sobre el mismo personaje, finales tristes y en contextos diametralmente opuestos a los de 2016 y 2021, procede a escribirse para el ex Secretario General de Gobierno a partir de que ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que es correcta la acción de desechar la controversia constitucional que Vargas había presentado buscando revertir la decisión del Congreso del Estado que el 2 de mayo de 2025 lo destituyó de la Alcaldía.

    El máximo tribunal, no Malova, no Rocha, no Millán y no Morena le refrendan al hoy indiciado ex Edil que prosigue la racha de mala suerte, contraria a la buenaventura que le atribuyen al fetiche del vargaslanderismo. La aniquilante expresión de “suerte para la próxima” para nada inspira a la paciencia; es tan fulminante como el “hasta nunca, compañero”.

    Esta secuencia de veces en las cuales Vargas Landeros intenta infructuosamente alcanzar el máximo cargo de Gobierno en Sinaloa adelanta el clímax de la elección próxima, la del 6 de junio de 2027, al menos en lo que concierne al abanderado de Morena. Cada paso que da en la ruta de cristalización de una meta que más bien parece obsesión, muestra al expresidente municipal de Ahome tropezando con sus propias fantasías.

    Y no sólo estrellándose contra los particulares muros de improbabilidad sino como peligro de echar a perder los futurismos que toca, restándole factibilidad a otras candidaturas en las que Vargas intenta treparse al asemejar al trapecista que falla en una acrobacia y trata de repetirla con ánimo de corrección y lo que logra es reincidir en el dislate. Así se le ve en la víspera de que la Cuarta Transformación decida a su representante en la gran contienda de dentro de 17 meses.

    Reconociendo que una cosa es que Morena lo rechace y otra muy distinta que los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional lo apoyen con la candidatura, juntos o separados, la consumación del finiquito no reporta variables favorables para quien fuera el poder detrás del trono en el mandato de López Valdez. Desprovisto de la envoltura guinda para enjaretarle la fachada tricolor o albiazul, todo indica en estos momentos que el morenismo repetirá en el llamado segundo piso de la 4T en Sinaloa,

    Y sin saber aún si Gerardo Vargas es ahora el villano favorito de Morena, o simplemente actúa en su papel de víctima para atraer la conmiseración popular, lo que sí ocurre es el mal hado de un hombre que ensayó todas las transfiguraciones partidistas posible y ni aún así alguna de las cubiertas enajenó a las masas para llevarlo mediante los votos a la ansiada Gubernatura.

    Moraleja: a los ciudadanos se les puede engañar una vez, pero las afrentas las cobran las veces que sean necesarias. O bien hay tréboles que de antemano concitan malogros contrario a la creencia de que invariablemente jalan jubilosos destinos.

    Reverso

    Al final de cuentas le queda,

    La lección a Gerardo Vargas:

    Si el mono viste de seda

    Para la gente son botargas.

    Llorar a carcajadas

    En dado caso de que estén corriendo las encuestas de Morena como un elemento de decisión de la candidata o candidato a Gobernador, van más aprisa las triquiñuelas para hacer caer de bruces a aquella o aquel que, como en los viejos tiempos de la dictadura perfecta, se perfila con la nominación para la cada vez más cercana elección que definirá quién toma la estafeta de manos de Rubén Rocha Moya. Si el torneo que mide la capacidad de arrojar lodo es institucionalizado igual que en la feria se vuelve lúdica la diversión de péguenle al negro, o del letal epitafio de la ruleta rusa, entonces entiendan los participantes que será necesario seguir riendo cuando llegue el momento de pagar las consecuencias.