La fiesta terminó para México después de ser eliminada la oncena nacional por Inglaterra y volverán al primer plano del escenario los abrumadores problemas de inseguridad, el limitado crecimiento económico, los cotidianos bloqueos y movilizaciones sociales en las calles de las principales ciudades del País, así como los conflictos diplomáticos y políticos con Estados Unidos.
En este complejo contexto se desarrolla el proceso de las candidatas y candidatos virtuales a gobernadores de Morena.
Lo inédito es que, por primera vez, los graves desencuentros entre la Casa Blanca y Palacio Nacional influyen no tan sólo en las definiciones internas de los morenos y morenas sino, seguramente, en el mismo desarrollo de las próximas campañas electorales.
La Presidenta Sheinbaum trata de impedir que las acusaciones de Donald Trump y su Gabinete contra gobernadores y otros funcionarios y autoridades mexicanas afecten la dinámica política interna, pero eso no ha sido del todo posible.
En Sinaloa, particularmente, la exposición diaria durante ya más de dos meses del caso del Gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y nueve personajes más de la política estatal ha sido tan masiva y ácida en los medios nacionales y estadounidenses que, inevitablemente, ha golpeado con severidad la percepción pública que se tiene en México, en general, y en Sinaloa, en particular, del ex inquilino del Tercer Piso y su gobierno. Nadie puede soportar un ciclón mediático categoría 5 sin que inevitablemente se deteriore su imagen. Probablemente nunca en la historia política y periodística de México se ha hablado tanto de un Gobernador como lo hemos visto con el hijo de Batequitas a lo largo de dos años.
Esto fue así desde el mismo día que fue secuestrado “El Mayo” Zambada por parte del FBI, pero, sobre todo, desde el momento en que el Gobierno de Estados Unidos acusó a Rocha Moya de haber recibido apoyo del Cártel de Sinaloa para ganar su elección y por ello haberles dado protección para desarrollar sus actividades delictivas.
Ahora que el periodista Luis Chaparro dio a conocer en un sorprendente reportaje que el FBI fue quien planeó y ejecutó el secuestro de “El Mayo” Zambada, recupera vuelo mediático el caso de Sinaloa en las relaciones diplomáticas de México y Estados Unidos. La ilegal intervención del FBI en suelo mexicano ha sido tan grave que, aunque no vaya a suceder, puede ser causa de rompimiento de relaciones diplomáticas, según establece la Constitución Mexicana y la ONU.
Esto lo que nos dice es que el tema de los cárteles de las drogas en las relaciones mexicanas-estadounidenses ha adquirido tal dimensión que, Sinaloa, por el tamaño y poderío de sus organizaciones criminales transnacionales, mientras exista el problema, siempre estará presente en la agenda de los dos países. Y, de igual manera, su política doméstica estará regularmente contaminada por tal fenómeno. Gobierne quien gobierne.
Ninguna o ninguno de los aspirantes a gobernar Sinaloa puede dejar de lado esta brutal realidad. Sería muy ingenuo pensar que con otro gobierno u otro partido en el poder las cosas van a cambiar radicalmente o que el crimen sistémico se va a eliminar con mayor voluntad o decisión de quien lleve las riendas políticas del estado y del País.
Esta realidad es la que obliga a decir a las dirigentes de Morena que ninguna o ningún aspirante a ser virtual candidata o candidato a Gobernador, en Sinaloa y cualquier otro estado, podrá serlo si en el análisis interno se haya, o por lo menos se sospecha, que se ha tenido alguna clase de vínculo con el crimen organizado. De no ser así, el partido en el poder estará demostrando una torpeza incomprensible y empezando a cavar su tumba. No deben olvidar que a Trump le faltan más de dos años y medio en la Casa Blanca.
En Sinaloa, una vez pasada la Copa Mundial de Futbol, sabrá quienes serán las seis personas que realmente disputarán la candidatura para competir por el Tercer Piso. Si no quedan Imelda Castro, Tere Guerra y Graciela Domínguez, como la franja femenina, es que las encuestas en realidad no definen la candidatura. De igual manera, en la siguiente etapa, si un hombre queda como candidato es que las encuestas no sirven para definir la candidatura y la decisión vendría de Palenque y Palacio Nacional, lo cual no sería extraño si creemos lo que dijo el doctor Rocha Moya cuando él reveló que no ganó la encuesta en la elección anterior.
Pero, de no ganar alguna de las mujeres, particularmente Inelda Castro y Tere Guerra, que son políticamente las más experimentadas, las más conocidas e intelectualmente preparadas, además de tener una larga trayectoria en la izquierda, sería grotescamente evidente que la decisión se tomó sin tomar en cuenta popularidad, ni trayectoria ni preparación.
En Morena saben perfectamente que, a pesar del desgaste del Gobierno estatal, están muy por encima en las preferencias de los demás partidos, pero eso no los debe llevar a traicionarse e imponer candidaturas porque los podría dañar más de lo que se imaginan.
Abundantes estudios históricos, sociológicos y antropológicos que se han escrito sobre el deporte mexicano concluyeron que la Selección de futbol revelaba con claridad una mentalidad muy extendida en México: acomplejada, derrotista, conformista, etc. Pues su más reciente desempeño nos dice que mucho ha cambiado en ellos, a tal grado que la afición y cientos de miles que no lo eran ven ellos un ejemplo de lucha, esfuerzo y fuerte personalidad. Esto quizá quiera decir que en la población mexicana mucho ha cambiado y se refleja ya en los futbolistas mexicanos. Es necesario investigarlo a fondo en diferentes escenarios.