La paz también se organiza

05/03/2026 04:02
    Desde 2024, Sinaloa ha enfrentado interrupciones recurrentes en la vida escolar. Suspensiones de clases, ausentismo y trayectorias educativas debilitadas han generado efectos acumulativos en niñas, niños y adolescentes.

    El pasado 18 de febrero se realizó el segundo encuentro del Foro de Paz 2026 “ParticiPAZción”, organizado por Construyendo Paz en el marco del Gran Acuerdo para Construir la Paz en Sinaloa. Más que un evento público, fue la confirmación de un principio esencial: la paz no puede depender de esfuerzos aislados; requiere articulación.

    Desde 2024, Sinaloa ha enfrentado interrupciones recurrentes en la vida escolar. Suspensiones de clases, ausentismo y trayectorias educativas debilitadas han generado efectos acumulativos en niñas, niños y adolescentes.

    Esa fragilidad volvió a hacerse evidente el domingo 22 de febrero en distintas regiones del País. Al día siguiente, el 23, en Sinaloa también se registraron cierres de escuelas, particularmente en el sur del estado como consecuencia del contexto de violencia. Si bien cada entidad vive dinámicas propias, los episodios de violencia generan efectos que trascienden lo local y evidencian la vulnerabilidad de la vida escolar. En estos escenarios la continuidad del proceso educativo, que no se limita a lo académico, sino que involucra estabilidad, socialización y bienestar, suele verse afectada.

    En el Foro, Mexicanos Primero Sinaloa sostuvo que proteger el aprendizaje es una acción concreta de construcción de paz. La escuela es un espacio donde se ejerce el derecho a la educación; además, configura dinámicas cotidianas que sostienen procesos de aprendizaje y socialización, da seguimiento a las trayectorias y ofrece estabilidad en contextos de incertidumbre. Cuando se interrumpe de manera sistemática, también se fragmentan los aprendizajes que se desarrollan dentro y fuera de ella.

    Pero la continuidad, por sí sola, es insuficiente. También es indispensable medir lo que se aprende. Si las suspensiones escolares se vuelven recurrentes y no se le da seguimiento a sus efectos con información visible y consistente para tomar decisiones oportunas y generar corresponsabilidad social, el rezago se normaliza. Medir aprendizajes no es un trámite administrativo; es una herramienta para actuar en consecuencia. Contar con información clara es fundamental para diseñar apoyos focalizados, reforzar contenidos fundamentales y evitar que las pérdidas de clase se conviertan en abandono de los estudiantes.

    El Foro evidenció que la complejidad del contexto exige corresponsabilidad. La evidencia comparada en contextos de violencia -incluidos análisis de organismos internacionales- muestran que las respuestas más efectivas combinan liderazgo estatal, coordinación intersectorial, participación organizada de la sociedad civil, aportaciones del sector privado y evidencia académica. Esa coordinación no surge espontáneamente. Se construye con voluntad política, reglas claras y procesos sostenidos.

    Si la violencia se organiza, la paz también debe organizarse. Proteger el derecho a aprender no significa ignorar los riesgos, sino garantizar continuidad educativa incluso en contextos adversos. Medir aprendizajes y actuar de manera oportuna cuando existan pérdidas de aprendizajes. La fuerza pública puede contener episodios de violencia. Pero la estabilidad social se consolida cuando las niñas y los niños pueden asistir a la escuela con regularidad, aprender con continuidad y recibir apoyo cuando enfrentan rezagos. Organizarse no es opcional en tiempos de crisis. Es una forma responsable de ejercer ciudadanía. La paz no se decreta. Avanza cuando protegemos la escuela, medimos el aprendizaje y actuamos sin demora ante el rezago.