La posible fragmentación del CJNG

15/03/2026 04:01
El propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha mencionado que el gobierno vigila a cuatro personajes que podrían asumir el liderazgo de la organización y en la prensa especializada se manejan varios nombres, en donde destacan Juan Carlos Valencia González, Audias Flores Silva, Gonzalo Mendoza Gaytán, Ricardo Ruiz Velasco y Heraclio Guerrero Martínez.

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es una organización compleja, conformada por un conjunto de células que tienen mucha independencia y, por tanto, se puede afirmar que no es tan centralizada como otras organizaciones criminales, de forma que, ante el abatimiento de su líder histórico, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, que era un actor aglutinador y de disciplina, existe un riesgo tangible de fragmentación.

Hay al menos tres factores que han provocado la alta descentralización del CJNG. El primero de ellos es su modelo de expansión territorial, basado en un esquema de franquicias, a través de la incorporación de bandas o pandillas criminales ya existentes, es decir, cuando el CJNG se planteaba el objetivo de llegar a un nuevo territorio, en lugar de enviar unidades para conquistar por la fuerza el mismo, mejor buscaba alguna pandilla o clan familiar que tuviera muchos años de trabajar en la zona, que conociera el territorio e, incluso, que ya tuviera conexiones con las fuerzas de seguridad, para convencerla de adherirse al CJNG y tomar la marca, de forma que las mismas recibían a cambio dinero, armas, vehículos y la oportunidad de participar en los grandes negocios del cártel.

De hecho, también el CJNG fue incorporando remanentes de otras organizaciones criminales, células de otros cárteles que perdieron fuerza y quedaron huérfanas, por ejemplo, de los Zetas o los Caballeros Templarios. Lo cual propició un rápido crecimiento de la organización, pero también lógicas regionales muy propias, que responden a las tradiciones de las bandas locales que fueron incorporadas al CJNG. Esto no es bueno en un escenario de disputa interna, porque el riesgo de que las bandas que ya fueron independientes quieran volver a serlo, es alto, incluso ya sucedió con algunas células de la organización, como la Barredora en Tabasco o el Cártel de Tepalcatepec en Michoacán, que se separaron del mismo.

El segundo aspecto es que su territorio es muy amplio, lo cual hace imposible que una sola persona pueda vigilarlo de forma efectiva, de manera que Nemesio Oseguera tuvo que delegar las actividades de la organización en muchas zonas, a jefes regionales y estos a su vez en jefes de plaza, por lo que todo su territorio se dividió en muchas unidades que, si bien contribuyen a los fines del CJNG, también dan mucho margen a sus mandos regionales.

Es como cuando el Imperio romano, por su extensión, tenía que recurrir a gobernadores o el Imperio español a virreyes con amplios poderes e independencia, de manera que en el CJNG los líderes regionales son poderosos y tienen amplio margen de maniobra, lo cual incrementa las posibilidades de rupturas, porque cuentan con recursos, armamento, relación con autoridades y sicarios.

Y la tercera es que el modelo de negocio del CJNG tiene mucho que ver con el control territorial, mediante la cooptación de los municipios en múltiples formas, no solo incidiendo en los aspectos económicos y sociales, sino también corrompiendo a las autoridades y a los elementos de los cuerpos de seguridad, para obtener protección, lo que genera relaciones duraderas de los liderazgos locales con dichos elementos corruptos.

Por tanto, en un escenario en donde haya una fragmentación, son las células locales las que guardan relación con esos funcionarios corruptos, y si garantizan esa protección regional, se pueden aventurar con mayor facilidad a un rompimiento con el CJNG.

Frente al proceso de sucesión que hoy enfrenta el CJNG, estos factores nos hacen prever que, si bien muchos escenarios son posibles (en un texto anterior presenté seis diferentes), hay una probabilidad no menor de un proceso violento de fragmentación, ¿qué tan profundo y violento?, es difícil de estimar en este momento, pero el abanico de posibilidades es amplio y va desde unos pocos liderazgos inconformes, hasta un gran rompimiento, que divida la organización en varias.

En dicho tenor resultan clave los líderes regionales del CJNG, porque son ellos quienes tienen los recursos, elementos y las armas, por ende, quienes pueden pretender luchar por el liderazgo o tomar partido por alguno de los aspirantes.

El propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha mencionado que el gobierno vigila a cuatro personajes que podrían asumir el liderazgo de la organización y en la prensa especializada se manejan varios nombres, en donde destacan Juan Carlos Valencia González, Audias Flores Silva, Gonzalo Mendoza Gaytán, Ricardo Ruiz Velasco y Heraclio Guerrero Martínez.

Sin embargo, los jugadores en este tablero son más, quizá no como pretendientes a la dirigencia, pero tienen posiciones e intereses que cuidar. En dicho tenor se realizó una búsqueda en fuentes periodísticas, que pueden ser consultadas en el siguiente enlace, en donde se identificaron 29 liderazgos regionales conocidos, que bien podrían ser muchos más, en 22 entidades federativas, a los que se habrá de poner atención y que se presentan en el siguiente mapa.

Como se mencionó, no se trata de un listado exhaustivo, puede haber omisiones de personajes que no se han hecho públicos, incluso algunos podrían haber cambiado de territorios y adscripciones, porque en el seguimiento realizado se pudo advertir que varios de ellos han pasado por diferentes entidades federativas.

Tampoco quiere decir que los 29 se encuentren al mismo nivel; por ejemplo, en este momento se señala que Audias Flores Silva es el líder regional en Nayarit, pero también cuenta con ascendencia en zonas de Jalisco, Michoacán o Zacatecas y a la vez se le da el crédito por reclutar a Francisco Jaramillo Valdovinos,“El Serio”, quien dirige los esfuerzos del cártel en Guerrero y Morelos. Algo similar pasa con Ricardo Ruiz Velasco, que se le señala como líder en Guanajuato, aunque también supervisa la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Lo que es un hecho es que cualquiera de ellos puede potencialmente ser una fuente de violencia, por tal motivo el gobierno federal deberá tener un seguimiento muy puntual en las siguientes semanas de cualquier indicio de brote de violencia regional, para que eso permita, en la medida de lo posible, una contención y que las afectaciones a la población no sean tan grandes.