Pedagogía del mirar

ÉTHOS
23/12/2022 04:00

    El filósofo surcoreano Byung Chul-Han, en su libro La sociedad del cansancio, dedicó un largo espacio para abordar el tema de la pedagogía del mirar, pues recordó que, en El ocaso de los dioses, Federico Nietszche señaló que los educadores deberían formar a los alumnos en tres tareas: aprender a mirar, a pensar y hablar y a escribir.

    Precisó que Nietzsche se opuso a que se reaccionara inmediatamente a un impulso, lo cual era síntoma de enfermedad y agotamiento, de ahí que se necesitara revitalizar la vida contemplativa, la cual es más activa que cualquier hiperactividad, pues ésta última es un simple reflejo del agotamiento espiritual; en otras palabras, degenera en una hiperpasividad. Es, pues, una ilusión el creer que a mayor actividad se alcanza mayor libertad.

    Nietzsche escribió: “A los activos les falta habitualmente una actividad superior... en este respecto son holgazanes... Los activos ruedan, como rueda una piedra, conforma a la estupidez de la mecánica”.

    Por eso, afirmó Han, se requiere una vida contemplativa que entrene la mirada para que el sujeto del rendimiento pueda ver con atención profunda y sosiego; así, podrá darse cuenta de la absolutización que ha operado de su vida activa.

    En el capítulo quinto, Han retomó el tema de la absolutización de la vida activa, para alertar sobre el riesgo de que el sujeto se vuelva una máquina de rendimiento autista, desprovisto de emociones negativas, como la tristeza y la rabia, vitalmente necesarias para la vida contemplativa.

    De aquí surge la necesidad de la reflexión, la cual viene a ser como una presa que detiene el caudal o flujo de agua del río. Por eso, la pedagogía del mirar invita a desacelerar la vida y propiciar momentos de vaciamiento y reflexión.

    ¿Privilegio la vida contemplativa o rendimiento autista?