¿Quién de la 4T estabilizará a Sinaloa?
Interrogantes que son armas en la sien

OBSERVATORIO
25/08/2026 04:02
    Con nadie frente al timón de un estado a la deriva, y sin que en Palacio Nacional o en Palenque se atribuyan el colapso institucional sinaloense, aquí hasta el león más chimuelo se planteaba como el superhéroe que puede salvar a Sinaloa de tantas calamidades que le llegan juntas, asumiendo que ninguno desde lo particular o colectivo es copartícipe del caos tan enorme que ninguna sociedad lo soportaría. Denme un estado en ruinas que yo lo convierto en prosperidad, es la quimera que nos venden entre pólvora y sangre.

    Mientras rondaba todavía el misterio de si son la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo o el ex Mandatario Andrés Manuel López Obrador, o los dos, quienes le atizan a la peor crisis política que haya vivido Sinaloa, ayer fue un día más agregado a la ingobernabilidad debido a que el Congreso del Estado interrumpió de manera súbita el proceso legislativo que designaría a la mujer u hombre que asumirá la titularidad del Ejecutivo estatal, en calidad de interino o sustituto. A la embestida morenista contra Rubén Rocha que en la víspera fue cocinada en las brasas vivas del cuatroteísmo atrabiliario, le siguió el control de daños operado a fuego lento.

    Los remanentes del tempestuoso fin de semana que estremeció la estructura entera de la Cuarta Transformación seguían vapuleando a la estabilidad sinaloense al no llegar las definiciones que atenúen la intranquilidad por sentir demasiado poder de facto y menguado gobierno legítimo. Sin problema, el hampa hizo su tarea en el sur al disparar contra cinco jóvenes deportistas en Mazatlán y lanzar explosivos en las inmediaciones del arco que da la bienvenida a Escuinapa, pero en Culiacán ahora los estragos los causa el sentimiento de orfandad de Gobierno.

    Y así, después de que el sábado la 65 Legislatura aprobó rauda la segunda solicitud de licencia que presentó Rubén Rocha Moya para ausentarse del cargo, y ayer la Asamblea se percibió trabada en el intento de ungir al suplente, en la tierra de los once afluentes y los mil y un signos de interrogación las irresoluciones se establecieron como puntos suspensivos intimidantes, incertidumbres punzantes.

    ¿Fue una decisión personalísima o quién empujó a Rubén Rocha a regresar al Gobierno? ¿Se le está echando encima toda la fuerza pendenciera de la Cuarta Transformación que lo convierte en el villano favorito como preámbulo de una felonía mayor? ¿Quién es la mujer u hombre que, según anunció Sheinbaum, vendrá a cerrar el sexenio rochista? ¿La pausa parlamentaria anuncia la obediencia a ciegas de la Asamblea a los designios de del centralismo autoritario?

    Con nadie frente al timón de un estado a la deriva, y sin que en Palacio Nacional o en Palenque se atribuyan el colapso institucional sinaloense, aquí hasta el león más chimuelo se planteaba como el superhéroe que puede salvar a Sinaloa de tantas calamidades que le llegan juntas, asumiendo que ninguno desde lo particular o colectivo es copartícipe del caos tan enorme que ninguna sociedad lo soportaría. Denme un estado en ruinas que yo lo convierto en prosperidad, es la quimera que nos venden entre pólvora y sangre.

    Hasta se plantea a un pueblo presa del desespero la factibilidad de la justicia por mano propia quitándole a las instancias ministeriales y judiciales la atribución constitucional de determinar culpabilidades e inocencias. Los modernos Torquemada colocan los cadalsos y blanden las hachas sin advertir que la Inquisición y los patíbulos pronto podrían instalarse contra ellos mismos. La Ley del Talión dictada por semidioses que se dicen sin mácula y profesan el final de todos los males.

    Y en medio del panorama en el cual todos pelean por aportar la cuota apocalíptica, el alegato de si Rocha se va o se queda es lo último que importa en Sinaloa cuando el solar en que vivimos transmuta a campo de batalla donde resulta imposible la coexistencia de la legalidad, civilidad y verdad. Al parecer, el fuego que arrasa con la campiña verde donde anidan todos nuestros anhelos legítimos les resulta insuficiente a aquellos que blanden nuevas antorchas como modernos Pípilas que ofrecen salvar la alhóndiga y lo que pretenden es apoderarse del botín que contiene.

    Alto ahí. Los apetitos de poder desbordados frente a la coyuntura electoral podrían significar viandas de vísceras si antes nadie opta por el gran pacto social que requiere la atención de las crisis de la seguridad pública, economía en desastre, ciudadanía de luto y desesperanzada, Gobierno desquiciado que en vez de resolver los problemas procede a agudizarlos, partidocracia que pervierte el método para seducir a electores, redes sociales que devoran la credibilidad pública y el Poder Legislativo temeroso y timorato ante los muchos intereses que lo arredran.

    Hagamos la indispensable pausa consensuada para preguntarnos hacia dónde llevamos a Sinaloa. Tregua de los que renuncian a poner orden y se reclutan entre los promotores del caos, los que pelean por ocupar cargos que enseguida les quemarán el alma, la conversación pública atribulada por la desinformación que dispersan los gambusinos del rumor. ¿Qué nos hizo la generosa tierra en que vivimos como para convertirla en matriz del infierno?

    Reverso

    Si el crimen y la política,

    Logran que el odio nos corroa,

    Recularemos en Sinaloa,

    A la era paleolítica.

    Pase de lista

    Quién de las mujeres y hombres que exigen que Sinaloa salga del atolladero político, económico y social levanta la mano para ofrecerse como solución garantizada de las crisis de la seguridad pública, de la economía y la gubernamental, sin derecho a fallar y con el plan en la mano que avale la ciudadanía entera. De otra manera la fuerza social pasará desgastándose en ciclos de inestabilidad donde en cuanto llegue un gobernante tratarán de quitarle el cargo, independientemente del partido que sea. Anótense las y los que consideran harían el mejor de los desempeños en la función pública.