Sinaloa vuelve a creer en Sheinbaum
Apostarle todo al titular de Hacienda

OBSERVATORIO
22/09/2026 04:02
    La Presidenta Claudia Sheinbaum vino el domingo a iniciar una nueva cuenta regresiva a contrarreloj de la fe ciudadana que cae en profundo estado de desaliento. Quizá se trate de la última oportunidad que recibe en Sinaloa el régimen de la Cuarta Transformación con los anuncios hechos en serie que requerirán de palabras empeñadas cumplidas en asombrosa secuencia antes de se precipiten en el tobogán de la simulación.

    Después de más de dos años de crimen e intimidación en Sinaloa, la anunciada visita del Secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Abraham Amador Zamora, significaría la balsa de salvación por fin lanzada a una sociedad que naufraga en mares de sangre y lágrimas mientras que el Gobierno flota plácidamente en su río de saliva. Pero el rescate será posible sólo si a más recursos para seguridad le agregan inversión pública para la reactivación económica, educación y el plan de construcción de paz trazado para las dos o tres próximas décadas.

    A toro pasado, las promesas que hizo la Presidenta Claudia Sheinbaum por primera vez en la era de la narcoguerra sinaloense retoman los planteamientos presentados por diferentes sectores en el fragor de las hostilidades entre narcos. Es cuestión nada más de ajustarlos a los hechos y, por ejemplo, fortalecer el modelo educativo vigente antes de crecerlo con fines de populismo. Sin duda las promesas que trajo son buenas, pero serán excelentes siempre y cuando se cumplan e involucren a la sociedad en implementarlas.

    La mayor parte de las expectativas tienen que ver con la intervención del titular de Hacienda y el conocimiento de la realidad que éste traiga consigo porque se trata de circunstancias complejas que lo peor que pudieran recibir serían soluciones a medias. A los demás integrantes del Gabinete se les agradece que vengan, pero también la pertinencia de sus planes está sujeta a que los valide el administrador del País.

    Es decir, antes de hacer acto de presencia en Sinaloa, Amador Zamora tendrá que leer la larga lista de solicitudes de apoyos cuya concreción es la única manera de sacar al estado de todas las crisis detonadas por la guerra interna en el Cártel de Sinaloa que inició cuando el 25 de julio de 2024 fue secuestrado Ismael Zambada García para llevarlo ante la justicia de Estados Unidos que lo sentenció a cadena perpetua por delitos asociados al narcotráfico.

    Simultáneamente con la crisis de la economía legal, cayó la narcoeconomía como víctima colateral. Soporte vital para en caso de que los polos legítimos del desarrollo cayeran en baches de complicación, los capitales del negocio de las drogas aquí estaban para fungir como atenuantes emergentes. Hoy ya no es así: ambos aludes sucedieron al mismo tiempo con devastaciones generalizadas.

    Por eso es que aquí, en el escenario de batallas cruentas interminables entre los hijos de Joaquín Guzmán Loera y los de “El Mayo”, se necesita bastante dinero lícito para reparar los colapsos de la planta productiva que es el síncope del empleo, el poder adquisitivo y la inversión privada; financiamiento para levantar el sistema educativo como principal pilar de la civilidad; rehacer desde las cenizas los sistemas de procuración e impartición de justicia y, por supuesto, crear la mejor Policía que sea posible.

    Como la muestra más reciente de la colosal acción federal que le urge a Sinaloa allí tienen el pronunciamiento del Consejo Sinaloense de Empresarios donde expone la importancia de atender el déficit de 4 mil 877 millones de pesos en lo concerniente a transformar las instituciones de seguridad pública y de justicia. Está claro que además de mantener y fortalecer la presencia actual de las fuerzas armadas, Guardia Nacional e instancias federales de seguridad e investigación, existe el reto cardinal de rediseñar las corporaciones y estrategias que en el futuro protejan a los sinaloenses y sus bienes.

    La Presidenta Claudia Sheinbaum vino el domingo a iniciar una nueva cuenta regresiva a contrarreloj de la fe ciudadana que cae en profundo estado de desaliento. Quizá se trate de la última oportunidad que recibe en Sinaloa el régimen de la Cuarta Transformación con los anuncios hechos en serie que requerirán de palabras empeñadas cumplidas en asombrosa secuencia antes de se precipiten en el tobogán de la simulación.

    Y esto tiene que tomarlo en serio Palacio Nacional sin reincidir en la costumbre de ofrecer grandes remedios y resultar con placebos que a la postre empeoran los males. El traslado de los altos funcionarios de la Nación hacia las zonas de Sinaloa conflictuadas por la narcoguerra tendrá razón de ser solamente si en sus maletines traen las soluciones y depositan en el erario las necesarias sumas monetarias, con hechos que sean amores y no buenas intenciones.

    No hay de otra, Presidenta Sheinbaum.

    Reverso

    En Sinaloa la esperanza,

    Junto a los muertos se entierra,

    Porque, Presidenta, la confianza,

    La aniquiló la narcoguerra.

    El Plan impalpable

    Si alguien ha visto por ahí al Plan Integral de Seguridad y Gobernabilidad que en varias ocasiones ha anunciado la Gobernadora Graciela Domínguez, que le avise que necesitamos conocerlo ahora, porque hoy es cuando lo necesitamos, para desmenuzarlo en los propósitos y voluntades que propone para la pacificación y redención de Sinaloa. Ahora la Mandataria estatal dice que lo guardará hasta después de que el Secretario de Hacienda venga a definir los apoyos que enviará la Federación. ¿Existe el Plan? ¿Está en fase de construcción o en la imaginación gubernativa? ¿Es posible un Plan desde lo local después de la estrategia que trajo la Presidenta Claudia Sheinbaum? Las interrogantes se fundan en la conseja popular que dice que los mejores planes no se planean tanto.