El título de la columna es el nombre del primer concierto de la OSSLA en este año, el cual tuvo lugar el jueves pasado en el Teatro Pablo de Villavicencio, a las 18:00 horas, y se repetirá este domingo a las 12:30 horas, para que no se lo puedan perder; o, si alguien desea volver a asistir, pueda hacerlo tranquilamente.
El director artístico y solista con su violín Stradivarius “Deveault”, de 1701, es Alexandre Da Costa. La entrada es libre, pero hay que anticiparse, porque el jueves el teatro estuvo completamente lleno.
El programa incluye muchas de las piezas y valses que se interpretan tradicionalmente en los clásicos conciertos de Año Nuevo que se realizan en Viena, reconocida como capital mundial de la música.
La primera parte del concierto inicia con la Obertura de la opereta cómica “El Murciélago”, de Johann Strauss hijo, además de la Sinfonía No. 2 de Beethoven, compuesta en 1801-1802, cuando el genio de Bonn mantenía adhesión a Haydn y Mozart, y, por desgracia, comenzaba a sufrir la pérdida del oído. De hecho, gran parte de la sinfonía la compuso en Heiligenstadt, un pequeño pueblo en las afueras de Viena, que es más conocido por el testamento que escribió Beethoven dirigido a sus hermanos; sin embargo, la sinfonía es brillante y no trasluce sentimientos de frustración.
Después de un breve intermedio, la soprano Wendy García interpreta tres arias: “Mis labios besan tan ardientemente”, de la opereta Giuditta, de Franz Léhar; “Czardas”, de la opereta El murciélago, de Johann Strauss hijo, así como “Oye, vamos a las montañas”, de la opereta La princesa gitana, de Imre Kalman.
El programa concluye con los tradicionales valses de Strauss: del Emperador, Danubio Azul, Trish-Trash Polka y Bajo truenos y relámpagos.
¿Comienzo musicalmente el nuevo año?