En el encuentro realizado en el Movistar Arena de Madrid, el Papa León XIV centró su discurso en el arte de tejer redes culturales. Comenzó haciendo una pregunta vital: “¿qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?”.
Constató que nuestra sociedad tiene una gran capacidad y potencial, pero necesitamos discernir el alma de lo que estamos generando: “De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce”.
Precisó que la cuestión fundamental consiste en: “¿qué significa ser verdaderamente humano?”, y que la persona humana es “el camino primero y fundamental de la Iglesia”; misión que se desarrolla a través de la cultura, por lo que cabría preguntarse: “qué es lo que hoy sembramos, qué es lo que florece y qué se marchita silenciosamente en nuestra sociedad; qué valores estamos preservando y cuáles estamos dejando morir”. El arte, rubricó, “debe ser una alternativa a la violencia”.
Por eso, es importante desarrollar el arte de tejer redes: “Ello comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz”.
Indicó que, en segundo lugar, tejer redes es crear juntos: “La fe es alegría y por eso crea belleza”. Agregó: “Tejer redes significa, en tercer lugar, servir de modo desinteresado”.
¿Tejo redes culturales?