13% más lluvia en Sinaloa: ¿Cómo funciona el programa de estimulación?
Ante la falta de agua y los efectos que la sequía ha dejado en Sinaloa, cada nube con posibilidades de lluvia representa una oportunidad.
Desde hace varios años, el Gobierno del Estado realiza vuelos de estimulación de lluvias, un programa que busca aprovechar las condiciones que ya existen en la atmósfera y favorecer que una nube pueda generar una mayor precipitación.
Pero, ¿cómo funciona realmente este proceso? En Noroeste realizamos una cobertura especial para mostrarte paso a paso qué ocurre durante estos vuelos y cómo se lleva a cabo.
El programa es impulsado por el Gobierno del Estado en conjunto con especialistas en la materia y se concentra principalmente en las zonas centro y norte de Sinaloa, donde se realizan vuelos dirigidos hacia áreas específicas, incluyendo las regiones cercanas a las presas y zonas altas.
Durante cada vuelo se utilizan bengalas de tipo higroscópico y glaciogénico. Las higroscópicas son sustancias que atraen y absorben humedad, dentro de la nube ayudan a que el vapor de agua se concentre y forme pequeñas gotas, mientras que las glaciogénicas son sustancias que favorecen la formación de cristales de hielo dentro de las nubes, lo que ayuda a que estos cristales crezcan y posteriormente puedan contribuir a la precipitación.
Ezequiel Hernández, director operativo del programa, explica que existe una trayectoria de vuelo previamente definida, diseñada para cubrir las principales presas de la zona y aprovechar las nubes que se encuentran a su paso.
“Trazamos una línea de todas las presas del estado, empezando por la Aurelio Benassini, después con López Portillo, Sanalona, López Mateos y Eustaquio Buelna; la Guillermo Blake y terminamos con Luis Donaldo Colosio; esta es nuestra línea baja y nuestra línea alta seguimos los ríos que alimentan cada una de las presas” expresó.
Para iniciar, las bengalas son colocadas en las alas del avión y, una vez que se localizan las nubes que reúnen las condiciones necesarias, son encendidas para liberar sales que ayudan a acelerar procesos naturales dentro de ellas.
“Lo que hacemos es que en el rack del avión colocamos las bengalas y van conectadas. Dentro del avión hay un control que van seleccionando, y yo les informo desde aquí abajo qué tipo de bengala van a utilizar, de acuerdo con el desarrollo nuboso y la temperatura que existe”, explicó Ezequiel Hernández.
La clave está en que el programa no crea la lluvia ni fabrica las nubes. Lo que busca es aprovechar una precipitación que ya puede producirse de acuerdo con las condiciones atmosféricas y favorecer que esa nube pueda generar una mayor cantidad de agua.
Una vez iniciado el vuelo, el piloto y el equipo comienzan a localizar las formaciones nubosas que pueden ser intervenidas. El avión se aproxima a las nubes seleccionadas y, de acuerdo con las condiciones encontradas, se realiza la liberación de las bengalas.
Anastacio Loaiza, piloto navegante del programa de estimulación, explica que durante uno de los vuelos realizados en esta cobertura fueron intervenidas tres nubes, utilizando tres bengalas.
“Esta tarde estuvimos trabajando con tres objetivos y fueron muy buenos porque tenían las condiciones para que los pudiéramos estimular. Estuvimos trabajando en el área norte, entre Surutato y Baborigame, Chihuahua”, destacó.
Después de concluir el procedimiento, el avión regresa y al día siguiente la actividad vuelve a comenzar, siempre en busca de nuevas formaciones que puedan ser aprovechadas.
Hasta el momento, durante este 2026 se han realizado 35 vuelos en la zona norte y 38 en la zona centro de Sinaloa. La meta es llegar a 100 vuelos durante la temporada: 50 para el norte y 50 para el centro del estado.
Y aunque el principal objetivo es contribuir a la recuperación de las presas, el agua que llega con las lluvias también representa un beneficio para otras actividades y para los ecosistemas, al favorecer los mantos, la flora y la fauna.
Para este año, el Gobierno del Estado destinó 10 millones de pesos para mantener este programa.
De acuerdo con los resultados reportados, durante 2025 se registró un 13 por ciento más de lluvia de la que se habría acumulado sin la intervención del programa, mientras que en 2024 el incremento estimado fue del 9 por ciento.
Ahora, la expectativa está puesta en esta temporada de lluvias y en que las condiciones permitan seguir aprovechando las nubes que tengan potencial de precipitación.
Porque en un estado que ha enfrentado años de sequía, cada milímetro de lluvia cuenta.
Y mientras las nubes aparecen sobre Sinaloa, desde tierra y desde el aire se busca aprovechar cada oportunidad que ofrece el cielo para sumar agua a las reservas del Estado.