Advierten impacto al campo sinaloense por importaciones históricas de maíz
En medio del inicio de la cosecha en Sinaloa, el secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina en Sinaloa, Agustín Espinoza Laguna, expuso que el campo enfrenta un escenario adverso por el incremento en las importaciones de maíz, particularmente de grano blanco, en volúmenes que calificó como históricos.
Durante su posicionamiento, señaló que la entrada de maíz del extranjero coincide con el periodo en que miles de productores sinaloenses están por levantar sus cosechas, lo que, afirmó, genera una presión directa sobre los precios locales.
Explicó que la combinación de un dólar bajo y cotizaciones internacionales reducidas abarata la compra en el exterior, pero impacta negativamente en el ingreso del agricultor local.
Indicó que el principal motivo de preocupación es que no sólo se importa maíz amarillo destinado a forraje, sino también maíz blanco, el mismo tipo de grano que se produce en México para consumo humano.
Subrayó que cada ciclo agrícola implica meses de trabajo, inversión y financiamiento por parte de los productores.
Espinoza Laguna precisó que el sector no está en contra del comercio internacional y reconoció que México requiere importaciones para complementar el abasto nacional; sin embargo, advirtió que existe una diferencia entre complementar y saturar el mercado, así como entre suplir una carencia y desplazar al productor en su propio País.
Expuso que en las comunidades rurales ya se realizan cálculos financieros ante la expectativa de precios a la baja.
Señaló que, en muchos casos, los ingresos proyectados no permitirían cubrir los costos de producción, incluyendo deudas con instituciones financieras y proveedores.
Añadió que la preocupación inmediata no es la obtención de ganancias, sino la posibilidad de saldar compromisos y contar con recursos para sembrar en el siguiente ciclo agrícola.
En su intervención, comparó la situación con la política agrícola de Estados Unidos, donde, dijo, el sector se organiza para proteger su producción bajo el marco del T-MEC, debido a que una parte importante del empleo depende de las exportaciones agroalimentarias hacia México y Canadá.
Afirmó que el Gobierno estadounidense activa mecanismos comerciales cuando considera que sus mercados están en riesgo.
Ante ello, planteó si México actuará con la misma determinación para defender a sus productores.
Recordó que la Ley de Desarrollo Rural Sustentable establece en su artículo quinto la obligación del Estado de promover la rentabilidad del sector, reducir riesgos y estabilizar los mercados agroalimentarios.
Espinoza Laguna sostuvo que el marco legal existe y que corresponde a la autoridad activar los mecanismos necesarios cuando las condiciones de mercado ponen en riesgo la viabilidad productiva.
Aclaró que no se trata de cerrar fronteras, sino de establecer condiciones de equilibrio para una competencia que consideró justa.
Señaló que el sector agrícola enfrenta un desgaste acumulado y que, con la proximidad de la cosecha, los productores analizan con mayor claridad la viabilidad económica de su actividad.
Advirtió que, de no atenderse la situación, no sólo estaría en riesgo el ingreso de las familias rurales, sino la capacidad del País para producir sus propios alimentos.