Agua hay, lo que falta es apoyo para producir en el campo, advierte la COUC
CULIACÁN._ La recuperación en los niveles de almacenamiento de las presas de Sinaloa regresa la posibilidad de que miles de productores vuelvan a sembrar durante el próximo ciclo agrícola, sin embargo, el principal desafío para el sector ya no es la disponibilidad de agua, sino la falta de condiciones económicas que permitan hacer rentable la producción.
Lo anterior fue expuesto por Agustín Espinoza Laguna, secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina en Sinaloa, quien señaló que, tras varios años de sequía, el panorama hídrico es más favorable, pero persisten problemas que dificultan el regreso de los agricultores a sus parcelas.
“Qué bueno que llegó el agua; ahora falta que llegue la voluntad de salvar al campo”, expresó.
El dirigente indicó que contar con agua suficiente representa un paso importante, aunque insuficiente si los productores continúan sin acceso a créditos, liquidez para adquirir insumos y mecanismos que les permitan comercializar sus cosechas con ganancias.
Explicó que muchos agricultores enfrentan dificultades para financiar la compra de semillas, fertilizantes, diésel y la preparación de sus tierras, por lo que la recuperación de las presas no garantiza por sí misma el inicio de un nuevo ciclo agrícola.
“Podemos tener agua suficiente para sembrar, pero sin financiamiento muchos productores no podrán comprar semillas, fertilizantes, diésel ni preparar sus tierras. El agua, por sí sola, no pone en marcha un ciclo agrícola”, afirmó.
Espinoza Laguna agregó que, incluso quienes logran establecer sus cultivos, deben enfrentar riesgos como fenómenos climatológicos, plagas, el incremento constante en los costos de producción y la incertidumbre de los mercados.
No obstante, aseguró que el mayor problema llega al momento de vender la cosecha, pues los precios que reciben los productores con frecuencia no alcanzan para recuperar lo invertido.
“El productor asume todos los riesgos durante meses y, al final, vende a precios que en muchos casos ni siquiera cubren los costos de producción. Así es imposible hablar de rentabilidad”.
El líder campesino también cuestionó la política de importación de granos básicos, al considerar que el ingreso de maíz, trigo, sorgo y otros productos provenientes del extranjero mantiene presionados los precios nacionales y resta competitividad a los agricultores mexicanos.
Explicó que, mientras los productores enfrentan altos costos de producción y dificultades para acceder al crédito, parte de la industria encuentra más conveniente adquirir granos importados que comprar la cosecha nacional.
A su juicio, esta situación desincentiva la siembra, reduce la generación de empleos en las comunidades rurales y fortalece la dependencia alimentaria del País.
“No es un problema de capacidad para producir, es un problema de rentabilidad”, enfatizó.
Espinoza Laguna señaló que el agricultor sostiene buena parte de la cadena productiva al invertir su patrimonio y asumir los riesgos del cultivo, aunque al final carece de control sobre el precio de venta de sus productos.
“El productor pone el capital, arriesga su patrimonio, enfrenta el clima, las plagas y los altos costos, pero al final tampoco puede decidir el precio al que venderá su cosecha. Esa ecuación condena al campo a seguir perdiendo productores”, manifestó.
Por ello, hizo un llamado para aprovechar la recuperación de las presas mediante políticas públicas que permitan reactivar de manera integral la actividad agrícola.
“Si hoy tenemos agua y no somos capaces de crear las condiciones para que los productores vuelvan a sembrar con confianza, estaremos desperdiciando una oportunidad histórica. La sequía más peligrosa ya no es la del agua, es la ausencia de políticas públicas que hagan rentable producir alimentos en México”, concluyó.