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Historia

Antonio, el amigo de las iguanas, palomas y ardillas de Las Riberas, en Culiacán

A falta de seguridad ambiental, Antonio Carboya pasas sus tardes alimentando y protegiendo a las especies que residente a la orilla de los ríos Humaya, Tamazula y Culiacán
30/07/2023 17:39

La multitud admiraba con asombro a Antonio, como si se tratara de un truco de magia que intentan de descifrar.

El tumulto de personas no se comparaba con la cantidad de palomas e iguanas que rodeaban al hombre, quien cargaba con todo tipo de alimento para las especies que habitan en el parque Las Riberas.

Los reptiles descendieron de las ramas de los árboles que cubren del sol a los que pasan su domingo frente al río Humaya.

Las palomas se posaban en las manos estiradas de Antonio para comer de las semillas que el hombre trajo especialmente para ellas, como lo ha hecho todos los días desde hace tres años.

Preocupado por el bienestar de la flora como fauna que habita el parque más grande de Culiacán, Antonio Carbayo alimenta, convive y protege a las especies de manera voluntaria, a falta de personal de seguridad ambiental.

“Los animales son maltratados, está completamente descuidado este lugar, no hay nadie quien los cuida, dejan pasar perros; muchos animales son matados, iguanas, armadillos, tlacuaches, aves acuáticas por perro y gatos”, explicó Antonio mientras le daba tortillas a iguanas que posaban a la altura de sus pies.

Tras jubilarse de la docencia en el Centro de Idiomas de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Antonio empezó a pasar sus tardes tomando café en la plaza frente al parque para después salir a tomar aire fresco.

Con el pasar del tiempo se percató de la escasez de conciencia ambiental en aquellos que frecuentan el espacio natural, resultando en hostigamiento, violencia y maltrato de los especímenes que residen en forma de palomas, iguanas, ardillas o plantas.

“No hay ninguna autoridad, no hay reglamentos aquí, allá pusieron reglamentos pero esos deben de estar acá en las áreas donde son violados esos reglamentos y no hay ninguna autoridad, está completamente abandonado en cuestión ambiental”, señaló.

Desde entonces, empezó a recargar una mochila de trozos de lechuga, tomate, zanahoria, semillas y cacahuates para alimentar a los animales que, a falta de comida, degustan los residuos de alimentos que abandonan en las mesas, en lugar de depositar en la basura.

Aunado a su pasión por el medio ambiente, su búsqueda de bienestar y una conducta autodidacta, Antonio viaja al país vecino con frecuencia en busca de libros universitarios para informarse adecuadamente sobre el cuidado correcto de las especies naturales.

“Leo a través de libros como cualquier biólogo y a parte, tengo el estudio de campo, las observo y las estudio”, indicó Antonio Carbayo.

“Lo aprendo y lo compruebo en la práctica, y muchas veces descubres que no es lo que dice el libro”.

Antonio compartió un poco de la cultura ambiental con las personas que lo miraban estupefactos, proporcionándoles alimento y consejos para tratar debidamente a los animales en cuestión.

También llamaba la atención a pequeños que perseguían a las palomas o amenazaban a las iguanas con ramas en mano, explicando que esas acciones les generan estrés y pueden resultar en ataques contra personas ignorantes en el tema.

“Los cuido de que no sean matados por animales, que la gente no les agarre la cola”.

Denunció que la sombra de los árboles que muchos gozan en su paso por Las Riberas es amenazada por plagas que los destruyen poco a poco, y hasta el momento, no han sido tratados.

“Los arboles se están cayendo porque tienen plagas, están enfermos, ahorita les puedo mostrar las enfermedades que tienen los árboles, están llenas de pulgón blanco, tienen hongos, termitas y otras llagas que realmente no conozco”, comentó.

Es verdad que la ciudadanía juega un papel muy importante en la preservación de la naturaleza, pero también es necesario que las autoridades del Ayuntamiento dejen de darla por hecho y proporcionen especialistas que cuidan debidamente el espacio como sus ejemplares, pidió.

“Que el parque sea cuidado por gente experta, un ambientalista, un arbolista o ecologista, o alguien de la facultad de ecología, hay mucha gente que puede hacer ese trabajo”, exhortó.