‘Aquí estoy parada’: El testimonio de lucha y amor materno detrás de doña Choko
CULIACÁN._ En la esquina de la calle Morelos 665 norte, entre las calles Rafael Buelna y Antonio Rosales, se escribe día con día una historia de perseverancia que, en el marco del Día de las Madres, cobra un matiz especial.
María del Socorro Díaz González, mejor conocida como doña Choko, ha liderado por 26 años el emblemático negocio de raspados, convirtiéndose en un referente de esfuerzo para las mujeres de Culiacán.
“La gente me empezó a apoyar: ‘Doña Choko, usted puede otro año más’, así que aquí estoy”, compartió Díaz González.
Sus inicios crecieron casi de manera fortuita.
“Empecé, como les digo a todos, jugando con una mesita, un abanico y tres jarabitos”, señaló.
Doña Choko recordó sobre sus inicios, donde incluso echando a perder aprendió a perfeccionar las mieles que hoy son el alma del negocio.
A pesar del paso del tiempo y de contar con empleadas que son estudiantes, a quienes apoya con horarios flexibles para que sigan sus estudios, ella sigue siendo quien prepara personalmente las mieles cada mañana.
La vida de María del Socorro no ha estado exenta de pruebas, ya que durante la pandemia de Covid-19, enfrentó no solo el cierre de su local por tres meses, sino también la pérdida de su compañero de vida, Isaac Gaxiola Gastelo.
Su esposo era su mano derecha, encargándose del 50 por ciento de la operación, especialmente de las compras.
“Ahorita me las fleté sola”, dijo.
Sin embargo, doña Choko reconoce que el apoyo de su hija, Estefanía Gaxiola Díaz; y de su yerno, Luis Macías, ha sido fundamental para mantenerse firme.
Estefanía, actualmente de 34 años, creció en el negocio apoyando a su madre en el mostrador mientras estudiaba.
Para doña Choko, el concepto de madre se ha expandido con la llegada de una nueva integrante a la familia.
“Acabo de tener una nieta y estoy muy orgullosa, y eso es lo que me tiene viva”, afirmó.
Este impulso vital fue clave cuando, en octubre pasado, los problemas sociales en la ciudad la hicieron considerar el cierre definitivo del negocio.
Sin embargo, fueron sus clientes quienes la animaron a seguir.
Reconocida en diciembre pasado como la Reina del Comercio, doña Choko aprovecha estas fechas para enviar un mensaje de solidaridad a todas las mujeres que, como ella, equilibran el trabajo y la crianza.
“Les deseo a todas las madres que han luchado tanto para salir adelante que sea un feliz día y, sobre todo, que todos los días sean iguales para nosotras las mujeres y madres de familia”.
Subrayó que el reconocimiento a la labor de la mujer y madre de familia debería ser una constante diaria.
Hoy, su puesto de raspados sigue abierto no solo por la demanda comercial, sino por el cariño a una clientela que la ha visto transformarse de una madre emprendedora con una mesa pequeña a una mujer que se niega a rendirse.