Ausentarse de su familia es el mayor reto para el teniente Francisco Javier
CULIACÁN._ Desde la Novena Zona Militar en Culiacán, Francisco Javier Hernández Guerra recibe el apoyo incondicional de sus hijas, porque no solo es soldado, también es papá y pese a las extenuantes jornadas de trabajo, lo más importante son sus retoños. Es teniente de transmisiones, encargado mantener las comunicaciones dentro del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, y padre de dos pequeñas que lo motivan en su carrera que tras 12 años de esfuerzo se halla en la etapa intermedia.
“Me encuentro en la etapa intermedia de esta carrera. Entonces este es un motor indispensable, es una motivación interna el poder contar con mi familia”.
“Una carrera militar muy exigente para poder obtener este grado, tiene uno que participar, realizar exámenes físicos y culturales, obtener el pase a una institución. La carrera que yo tuve que pasar fue con una duración de tres años en la cual es muy relacionado al sistema educativo de aquí del medio civil, nada más que la exigencia es al doble porque es físicamente y mentalmente, el adiestramiento militar es sumamente importante entonces si llega a ser algo muy difícil, pero no imposible”.
Para Francisco, desprenderse de su vestimenta oficial y encontrarse con su familia no significa dejar de lado su encomienda como militar, pero llegar a casa y recibir el cariño de sus hijas que lo esperan aligera la carga psicológica de toda obligación.

“El quitarse el uniforme, representa tentativamente dejar la responsabilidad laboral, sin embargo por el grado que tengo, no es así, pero cuando yo llego a mi casa y me recibe mi hija o mis hijas ahí con los brazos abiertos para mí me llena de alegría, es una gran emoción y me hace automáticamente una descarga psicológica de esa responsabilidad”.
El soldado, expresa abiertamente que el mayor obstáculo en su vida es tener que ausentarse de la vida de su familia pero, a la vez, reconoce la reciente creación de la Directiva de Moral y Disciplina la cual les permite a los militares poder compartir tiempo con sus familias, mientras lo cuenta, sonríe y piensa en el futuro, imaginando a sus niñas superando cada etapa escolar, recibiendo sus constancias como graduadas.
“Las dificultades que se me han presentado hasta la fecha han sido el tener que separarse por diversas comisiones y estar alejados en este caso ya de mi familia, eso yo creo que para cualquier padre es algo difícil el no estar cerca de la familia”.
“Hay licencias en este en este caso como padre de familia tenemos derecho a la licencia de por paternidad nos dan dependiendo del lugar de donde vaya a ser el parto, días para poder estar ahí con la pareja con la esposa pasar tiempo con el bebé”.

“Ya mis niñas cuando sean grandes, una licencia ordinaria para poder verlas cuando se gradúen de una escuela (...) ahora sí que nuestro alto mando nos ha permitido contar ya con ese tipo de oportunidades”.
Desde su pasión por el trabajo y por el simple hecho de portar el uniforme en señal de respeto como persona y hacia la institución emana la curiosidad de sus hijas que cada vez que van por él cuestionan alegremente sobre cómo pasó su día.
“Me preguntan, oye, papá, cómo te fue y están muy al pendiente, de hecho, ellas normalmente siempre vienen por mí al trabajo, entonces desde ahí me van preguntando, más la pequeñita, pues ahora sí que es la que más hay está en la etapa de preguntar del por qué (...) definitivamente para mí ahorita es una base fundamental”.
“Estoy consciente de que el día de mañana cuando ellas sean más grandes, pues sí, sus preguntas van a ser un poco más complementarias y pues sí, ahí yo creo que voy a tener que usar un poco más el pensamiento crítico, si compartirles o limitarme”.