Buscan rescatar historia de Tabalá; aguardan sus tumbas y restos de la iglesia de casi 500 años
No son pocos los que esperan con ansias pasar por Tabalá cuando emprenden el viaje hacia el sur de nuestro municipio o nuestro estado por la carretera libre.
Porque después de pasar por la desviación que te lleva a San Lorenzo, y su calera, se abre un escenario dominado por el follaje que acompaña la ribera del río da vida a esta histórica campiña.
Las ansias son para observar lo que sería su joya de la corona, en el paso, que es la iglesia de la Purísima Concepción, que está rodeada por tumbas de medio milenio y los restos de la parroquia.
En el lugar casi nadie conoce la historia sobre lo que ocurrió en el lugar, pero esas reliquias, que se pueden ver desde la carretera, son un mensaje de nuestro pasado.
Juana de Jesús Ayala López no tiene ni 30 años y es la comisaria del lugar.
“Eso tiene 490 años, porque ahí hay piezas que dicen que son de 1531”, explica cuando se le pregunta por las ruinas.
“Tengo imágenes de cómo estaba antes y al parecer hay muchos comentarios, que dicen que no los tiene los 400 años, pero sí”.
El Ayuntamiento de Culiacán, desde su Instituto de Cultura, señala un poco de la riqueza histórica del lugar.
Está catalogado como un “antiguo asentamiento indígena”, que durante su historia en algún momento fue alcaldía cabecera del mismo nombre en la municipalidad de Quilá, dentro del distrito de Culiacán, en 1852.
Que hoy, este pueblo hoy tiene rango de comisaría en la sindicatura de San Lorenzo.
Que el significado de su nombre, que procede del americano-náhuatl, se interpreta como “lugar donde abundan los tabachines”.
Y que su comunidad católica ha adoptado el 8 de diciembre como su festividad.
Juana es la principal responsable que hoy Tabalá tenga sus letras multicolor, con dibujos y grabados que muestran con orgullo la historia del lugar, pero no fue algo fácil.
“Para lo de las letras tuve problemas con la autoridad, hasta con el síndico, nunca me quiso apoyar”, admite. “Me dijo que esa parte donde iban a poner las letras, era una parte ejidataria, que estaba donada al INAH”.
“Entonces yo me agarré con el sacerdote y le dije ¿por qué no puedo ponerlas? no le estoy haciendo un mal a nadie, además ¿por qué el INAH no nos ayuda a restablecer, algunas tumbas ya se cayeron”.
Donde hoy están la letras, recuerda, hay tumbas con arcos que ya casi se parten por la mitad.
“Ahí tenemos que hallar la manera de cómo reforzarla para que no se abra, porque si se abre se va a desbaratar”, señala.
“De la antigüedad tiene muy bonitas partes, la historia de Tabalá si es muy bonita; es más que bonito, pero sí, yo he buscado ayuda”.
Recordó que en febrero ella cumplirá un año al frente de la comisaría del pueblo.
A su llegada, las tumbas estaban invadidas, porque nadie las visitaba y tenía maleza que acumulaba basura, además todavía hay panales con abejas.
“Ahí tuvimos que.. ni Protección Civil ni nada, gente del pueblo que me ha apoyado, y que nos metimos con trajes; se mira bonito ahorita, porque está limpiecito, pero estaban bien abandonadas”, recalca.
“Nosotros, ahí si se dio cuenta, falta un poco con cal, nos faltó blanquear, otro problema es que hay muchas abejas. Siempre hemos recurrido a Protección Civil porque está invadido de abejas, y nosotros queremos siempre tener bien, de hecho nos picaron las abejas. Falta de autoridad, falta que nos ayude, tenemos que hacerlo nosotros como pueblo, porque sí está bonito y es la historia”.