Casi un año después de la inundación, María Félix de la Lázaro Cárdenas acusa que la ayuda prometida nunca llegó
Hace poco menos de un año, una inundación acabó con el patrimonio de María Félix, habitante de la Colonia Lázaro Cárdenas, al sur de Culiacán.
Hoy, con las primeras lluvias de la temporada, asegura que aún no logra recuperarse y acusa que las promesas de apoyo por parte del Ayuntamiento y el DIF nunca se cumplieron.
Durante la inundación, el agua alcanzó casi un metro de altura dentro de su vivienda y dañó de manera irreversible la mayor parte de sus muebles. Lo único que pudo rescatar fueron sus mascotas.
Desde entonces, relata, esperó durante meses la llegada de brigadas del DIF que supuestamente acudirían para apoyarla con la reparación de su refrigerador, pero nunca se presentaron en su domicilio, ubicado sobre la Calle Mariano Paredes.
A un costado de su vivienda cruza un arroyo que, cada vez que llueve con intensidad, se desborda y convierte la calle en una corriente que arrastra todo a su paso.
Por ello, María afirma que su principal petición ha sido recibir material de construcción para elevar el acceso a su casa y reducir el riesgo de nuevas afectaciones.
Explica que únicamente necesita cuatro o cinco costales de cemento y piedra, un apoyo que estima no supera los 2 mil pesos. Sin embargo, asegura que sus solicitudes ante el Ayuntamiento y el Sistema DIF no han tenido respuesta.
“Fueron de Morena los que nos regalaron 6 mil pesos. Fue todo lo que nos dieron en el transcurso del año. Nosotros no queríamos dinero, nosotros queríamos que nos ayudaran. Por ejemplo, a mí que me ayudaran a echar la barda para que no se nos meta el agua. Nada hicieron; el arroyo, que nos arreglaran el arroyo, arreglando el arroyo ya no ocupo barda, pero ni eso hacen. Ahí vienen las votaciones y quieren que uno les ayude, yo ya no les voy a ayudar”, expresó María.
Con cada lluvia, dice, revive la incertidumbre. Apenas comienza a correr el agua, debe apresurarse para poner a salvo lo poco que conserva de su patrimonio.
“Anoche sí fue mucha agua, alcanzó a subir el puente. Sube el puente: y ya yo digo, se nos va a meter el agua, pero de repente dejó de llover y empezó a bajar, pero cuando se pone el agua, llueve y llueve, llueve y sube ahí y sube más para arriba y más para arriba, ya se nos mete el agua. Estamos sentados viendo a ver por dónde nos va a llegar el agua”, lamentó la afectada.
Mientras tanto, sobre la Calle Mariano Paredes permanece un señalamiento amarillo que advierte el riesgo de inundaciones.
Para María y sus vecinos, esa advertencia es el único recordatorio visible de un problema que, afirman, sigue sin atenderse.