Claudia mantuvo la educación en Santa Loreto, Culiacán, durante la pandemia; iban a cerrar la escuela
CULIACÁN._ Un camino de tierra es el que recorre todos los días la maestra Claudia Murillo Martínez para llegar a dar clases en un aula de la comunidad de Santa Loreto en la sindicatura de El Salado, un lugar donde apenas se ven algunos pobladores caminando entre las calles.
El trayecto es puro monte, aunque es de fácil acceso, son varios minutos los que la líder educadora tiene recorrer diariamente. En la entrada del poblado lo primero que se ve es un panteón con muy pocas tumbas, más al fondo son solo algunas casas que parecieran no estar habitadas, pero es solo la tranquilidad del lugar que aparenta ser un pueblo fantasma.
El silencio se termina cuando se llega a la única aula de preescolar que hay en el la comunidad, desde la puerta se puede ver a Alberto un niño muy inquieto que alza la mano para participar en la clase, en el interior está la maestra Claudia quien lleva este grupo, uno de los mil 587 servicios educativos que brinda Consejo Nacional de Fomento Educativo.
“Empecé aquí por hija, porque aquí iban a cerrar la escuela, no había maestro, no había quien entrara me dijeron: ¿quieres entrar? Y para sacar adelante el kínder de que no lo cerrarán, y ya me quedé aquí”, relata la líder educadora.
Claudia lleva un grupo de 17 niños y niñas, pero por el momento no todos están asistiendo, en el aula, los pequeños portan su cubrebocas todo el tiempo, la pandemia aunque en un momento detuvo su proceso de aprendizaje presencial, desde hace tiempo ha sido retomado.
Para esta líder educativa el reto es tener un grupo de diferentes grados escolares y con necesidades variadas, cuenta que algunos niños van más adelantados que otros, pero que ella busca la forma de llevar a la par a todos.
“Es una comunidad muy pequeña, todos somos una familia, todos nos cuidamos, nos queremos mucho, al principio me dio un poquito de miedo, pero me gustó mucho este trabajo y pues aquí estamos, la verdad yo estoy muy encantada con mi trabajo”, dice.
Claudia detalla que las condiciones para estos niños y niñas son muy diferentes a las de los que se encuentran en zonas urbanas
“Las condiciones son muy diferentes, aquí hay muchas necesidades, pero el aprendizaje es el mismo, lo mismo que puedo dar en una zona urbana, lo puedo dar aquí, el aprendizaje depende de cada niño, cada niño es una flor que crece distinto, cada niño tiene sus diferencias, pero aquí hay más carencias”, señala.
Pese a todo, Claudia comenta que son unos niños muy alegres que disfrutan de ir a la escuela y que con poco se divierten.
Para llevar las actividades diarias, la maestra sale de la comunidad y se trae todo lo de la semana.
En Santa Loreto la gente vive de cuidar sus vacas y tierras, el barullo no existe, solo se oye uno que otro pájaro cantar, son apenas 60 familias las que habitan este lugar en medio de la nada.
Ahí se mueven a caballo, en la entrada hay una sola tiendita en la cual la gente puede comprar algunas cosas, pero no hay algo más que se le pueda ofrecer a sus habitantes, nada más la tranquilidad de vivir entra la naturaleza.
Cruzando la calle enfrente del preescolar hay una primaria, nivel educativo máximo al que pudieran llegar sus habitantes, ya que para estudiar la secundaria o preparatoria es necesario salir de ahí y cruzar ese camino de tierra que lleva a El Salado.
El sistema educativo que nunca cesó
Al igual que Claudia, dentro de Conafe existen mil 858 líderes para la educación comunitaria que trabajan en 24 regiones del estado y se atienden 15 mil 240 estudiantes.
De acuerdo a las cifras con corte del 2 de febrero, existe una atención del 83 por ciento en presencial y un 17 por ciento a distancia.
Anatolio Lugo Félix, coordinador Territorial para el Servicio Educativo del Conafe en Sinaloa destacó que este es un programa muy noble que permite que la educación llegue a todos los rincones, y que además para que funcione al 100 por ciento se cuenta con el apoyo de los padres de familia, que a cobijan y reciben en ocasiones en sus casas a los líderes educativos.
“El modelo se presta para esa participación de la comunidad, cuando hablamos de comunidad nosotros más allá de lo que viene siendo el núcleo básico pedagógico, que es alumno, docente y compañero”, dijo.
El coordinador explicó que el servicio se líderes educativos de Conafe atienden en diversas comunidades y que no son grupos mayores de 29 alumnos y se brinda educación multigrado.