Comerciantes del Centro de Culiacán reportan un San Valentín crítico
Una de las fechas más esperadas para el comercio local de Culiacán, este 14 de febrero, se ha convertido en una jornada de incertidumbre y estantes llenos para los comerciantes del primer cuadro de la ciudad, que reporta una caída drástica en las ventas en comparación con años anteriores, describiendo un panorama calmado y con poca afluencia de compradores.
Para Irma Torres, quien tiene casi 40 años vendiendo en el Centro, la situación actual no tiene precedentes y a pesar de ofrecer una variedad de productos que incluyen peluches, paletas, chocolates, flores y globos, aseguró que incluso el día 13, que suele ser el de mayor movimiento, la venta no repuntó.
“El año pasado todavía se vendió poco, pero se vendió, ahora definitivamente, ni las paletitas, ni el chocolatito, ni los globos están vendiendo, ni la flor”, lamentó.
María Lourdes López, vendedora en el Mercado de las Flores, atribuyó la soledad de las calles a una difícil situación económica y a la ausencia de estudiantes en la zona.
“Ya tiene días así que a veces está solo, a veces se vende poquito y que nada”, compartió María López.
También señaló que el establecimiento permanece abierto desde las 06:00 horas, pero al caer la tarde, cerca de las 17:00 horas, la zona se queda sola.
Rosalba, quien ofrece dulces, perfumes y ropa, coincidió en que el flujo de personas ha sido mínimo tanto en el Día de San Valentín como en las jornadas previas.
Al comparar la fecha con el año pasado, sugirió que el clima de inseguridad que se vive en la región podría estar influyendo en el ánimo de los consumidores.
“Se me hizo más tranquilo este que el año pasado. No sé si sea por lo que esté pasando de inseguridad, porque el año pasado estuvo mejor que este”, explicó.
A pesar del desánimo generalizado, los comerciantes mantienen sus puestos abiertos con la esperanza de rescatar algo de la inversión realizada.
Con productos que van desde las brochetas de bombón hasta prendas de vestir, los locatarios invitan a la ciudadanía a acercarse y apoyar el comercio local.
También los vendedores compartieron que el sentimiento general en el corazón de la ciudad es de resignación ante una festividad que, en esta ocasión, no logró encender la chispa del consumo.