Culiacán celebra 495 años bajo la protección de San Miguel Arcángel
Culiacán conmemoró su 495 aniversario con una misa de acción de gracias en la que la comunidad católica puso a la ciudad, sus familias y quienes trabajan por ella bajo la protección de San Miguel Arcángel, patrono de la capital sinaloense.
En la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, la celebración fue encabezada por el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, quien recordó el vínculo histórico de la ciudad con San Miguel Arcángel y destacó que la devoción hacia él tiene sus raíces en los primeros tiempos de la evangelización de estas tierras.
“Para nosotros, como Iglesia de Culiacán, esta celebración tiene un significado muy especial porque San Miguel Arcángel es patrono de nuestra ciudad”, expresó.
La celebración, dijo, no debe quedarse solamente en recordar el pasado, sino servir para encomendar el presente y el futuro de Culiacán.
“Hoy ponemos delante de Dios a nuestra ciudad, a sus familias, a quienes trabajan por ella y a todos los que habitan”, dijo.
La misa coincidió con la celebración de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, figuras que Herrera Quiñónez relacionó con tres tareas necesarias para la sociedad: anunciar el bien, acompañar a quien sufre y defender la dignidad humana.
En su homilía, el obispo retomó el pasaje del Apocalipsis en el que San Miguel y sus ángeles enfrentan al dragón, pero aclaró que el relato no debe entenderse como una invitación a la violencia.
Explicó que el lenguaje del Apocalipsis representa simbólicamente la lucha entre el bien y el mal, la verdad y la mentira, la vida y la muerte.
“San Miguel aparece como aquel que proclama con su mismo nombre una pregunta que es también una profesión de fe: ¿Quién como Dios?”, señaló.
Ante los momentos difíciles que enfrenta la ciudad, pidió recuperar esa pregunta como un criterio para la vida cotidiana y llamó a privilegiar la verdad, el servicio y el bien común.
Se refirió a quienes han sufrido las consecuencias de la violencia. Pidió por las víctimas y sus familias, por quienes viven con miedo o incertidumbre, así como por quienes trabajan para construir condiciones de paz en la sociedad.
“Le pedimos también por todos aquellos que trabajan para que nuestra sociedad tenga paz”, expresó.
A la celebración acudieron trabajadores y servidores del Ayuntamiento de Culiacán, encabezados por la presidenta municipal, Ana Miriam Ramos Villarreal, a quienes el obispo dirigió un mensaje particular.
Los llamó a entender el servicio público no solamente como un empleo, sino como una responsabilidad ante la ciudad y ante Dios.
“Cada uno de ustedes, desde su responsabilidad concreta, puede contribuir a hacer una ciudad más digna, más habitable, más justa, más fraterna”, manifestó.
Desde quienes atienden directamente a la ciudadanía hasta quienes trabajan en seguridad, administración y servicios, dijo, todos tienen la posibilidad de aportar a la construcción de una mejor ciudad.
Durante la celebración, el Padre Manuel Silva, Rector de Catedral, pidió por la verdad, la justicia y la paz y todos quienes colaboran en ello.
La misa concluyó con una petición de protección para Culiacán y sus habitantes, así como por quienes tienen responsabilidades públicas, para que actúen con sabiduría, y por quienes trabajan por la paz.