Denuncia Azcarm impunidad en tráfico de especies protegidas; influencers y políticos exhiben ejemplares en peligro de extinción
La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México lanzó un reclamo ante la creciente tendencia de políticos e influencers de presumir la posesión de monos araña y saraguatos, lo cual calificaron como un acto de cinismo que evidencia la impunidad en el país.
El presidente de la Azcarm, Ernesto Zazueta Zazueta, compartió que las principales amenazas incluyen la pérdida y fragmentación de su hábitat por la tala ilegal y la expansión agrícola y urbana, sequías extremas asociadas al cambio climático, las electrocuciones con la infraestructura eléctrica y el tráfico ilegal de crías para su venta como mascotas.
“Hoy por hoy, este comercio ilícito se ha convertido en una de las amenazas más crueles y visibles para estos primates mexicanos. Para obtener una sola cría de estos monos, en la mayoría de los casos es necesario matar a la madre que la protege y, con frecuencia, a otros integrantes de la tropa que intentan defenderla , alertó Ernesto Zazueta Zazueta.
“La verdad es que detrás de cada ejemplar que aparece en una casa, en un evento público o en redes sociales existe una tragedia en la selva que implica la muerte de varios individuos”.
La denuncia surge tras casos recientes que han indignado a los especialistas, entre ellos el de Silvia Iliana Villarruel Gutiérrez, ex regidora de Ocotlán, Jalisco, quien se exhibió en un evento oficial cargando una cría de mono araña.
Asimismo, se señaló a la influencer Yael Ruiz, quien interactuaba con un mono saraguato como si fuera un bebé humano y el ejemplar terminó perdiendo la vida.
“... es muy importante señalar que el contacto humano representa un serio riesgo sanitario, pues las personas pueden transmitirles fácilmente enfermedades a poblaciones silvestres, agravando su vulnerabilidad, incluso cuando los animales logran escapar”.
“Y los saraguatos son aún más difíciles de tener bajo cuidado humano, solo personas muy entrenadas los logran mantener vivos y con bienestar, lamentablemente no fue el caso de la influencer”, dijo.
El comunicado señaló que cada ejemplar comprado y presumido como mascota representa una historia de violencia en nuestras selvas y un duro golpe para una especie en grave peligro de desaparecer.
Tanto el mono araña como el saraguato están protegidos por la Ley General de Vida Silvestre y clasificados en peligro de extinción bajo la norma NOM-059-SEMARNAT-2010.
Pese a que la norma tiene más de 15 años, la recuperación de estas poblaciones no ha sido favorable y el riesgo de que desaparezcan del medio silvestre es alto si no se endurecen las sanciones.
Las crías, que suelen parecer tiernas, enfrentan destinos crueles fuera de su hábitat y los especialistas de Azcarm detallaron que estos primates tienen necesidades nutricionales y sociales imposibles de cubrir en una casa.
Alimentarlos con leche o comida humana les provoca desnutrición y daños irreversibles, además de que el aislamiento de su grupo social es un atentado contra su bienestar.
“Lo que estamos viendo no es un hecho aislado. El tráfico de monos ocurre todos los días en distintas regiones del país. Si no hay sanciones firmes y visibles, el mensaje que se envía es que no pasa nada, pero lo que sí pasa es que se están acabando poblaciones enteras en la selva para satisfacer el absurdo deseo de tenerlos como mascotas y, además, presumirlos” agregó.
El tráfico ilegal prospera bajo la sombra de fallas estructurales y según la Azcarm, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente enfrenta serias limitaciones de personal y recursos para vigilar carreteras y mercados.
También compartió que las corporaciones de seguridad, como la Guardia Nacional y las policías locales, suelen desconocer los protocolos de actuación ante la venta de fauna silvestre, interviniendo únicamente cuando los casos se vuelven mediáticos.
Aunado a esto, existe una alarmante falta de información ya que muchos ciudadanos ignoran que poseer estos animales es un delito federal que amerita prisión, sin embargo, el hecho de que figuras públicas no enfrenten consecuencias ejemplares refuerza la percepción de que la ley es opcional.
Ante este panorama, la Azcarm exigió a la Profepa y a las autoridades competentes sanciones contundentes para quienes compren, vendan o posean estos primates, incluso si intentan disfrazar la situación como supuestos rescates.
Finalmente, los zoológicos afiliados reiteraron su disposición para colaborar en campañas de concientización y en el rescate de crías huérfanas, recordando que la función de estas instituciones es la educación y la conservación, no el fomento de la fauna silvestre como ornamento personal.
“Cada ejemplar de mono araña comprado, adquirido y cínicamente presumido como mascota representa una historia de violencia en nuestras selvas, un delito ambiental y otro duro golpe a una especie que ya se encuentra en grave peligro de extinción”, señaló.