Distinguen con Premio Estatal al Mérito Social ‘Agustina Ramírez’ a la docente Ramona Calderón Hernández
El Gobierno de Sinaloa entregó el Premio Estatal al Mérito Social “Agustina Ramírez”, edición 2026, a la maestra Ramona Calderón Hernández, en reconocimiento a su trayectoria docente y compromiso con la educación en comunidades rurales de difícil acceso.
El galardón reconoce anualmente a mujeres sinaloenses cuya labor social y compromiso con sus comunidades contribuyen al desarrollo del estado.
La ceremonia se realizó en Culiacán al pie del monumento dedicado a Agustina Ramírez, este sábado 14 de febrero en el marco del aniversario luctuoso de la heroína sinaloense.
Agustina Ramírez, originaria de Mocorito, es considerada una figura emblemática en la historia nacional por su apoyo a la defensa del país durante la Intervención Francesa, al entregar a la mayoría de sus hijos al servicio de la patria. Falleció el 14 de febrero de 1879 y su nombre figura en el muro de honor del Congreso del Estado.
Durante el evento, la Secretaria de Educación Pública y Cultura, Gloria Himelda Félix Niebla, entregó la medalla, el diploma y el estímulo económico a la galardonada, en representación del Gobernador Rubén Rocha Moya.
La funcionaria señaló que el reconocimiento distingue a mujeres que ponen su vida al servicio de la comunidad y fortalecen el tejido social.
Destacó que la trayectoria de la docente refleja el valor de la educación pública y la vocación de enseñar en los lugares donde más se necesita.
“Durante más de 28 años, como bien lo ha mencionado ella, ha dedicado su vida a la docencia rural, eligiendo permanecer en donde enseñar implica constancia y en donde también implica cercanía y un compromiso cotidiano.
“Ha cruzado ríos, ha recorrido brechas, ha navegado presas, ha montado a caballo, pero también ha caminado durante horas en días difíciles de lluvia o sequía para llegar a las comunidades en donde la distancia no sólo es geográfica, sino que la distancia también es social. Su presencia ha significado escuela, su presencia, maestra, ha representado estabilidad en esas comunidades y confianza para generaciones enteras”, resaltó.
En su mensaje, Ramona Calderón Hernández afirmó que el reconocimiento representa el trabajo realizado en comunidades serranas donde la educación ha sido una herramienta de esperanza y transformación.
“[Es] un honor que no solo representa mis años de llevar educación donde no hay caminos, sino la historia de muchas comunidades serranas donde la educación ha sido esperanza y transformación”, señaló.
“Viví con bellas familias de las comunidades para poder seguir enseñando a quienes agradezco y llevo en mi corazón. Fui testigo de cómo la violencia y el hecho obligaron a muchas familias a partir y dejar atrás sus hogares hasta provocar el cierre de muchas escuelas. Aunque todo pareciera difícil, nunca pensé renunciar porque siempre creí que cada día de clases contaba, que cada niño merecía una oportunidad”, subrayó.
La docente también destacó que su mayor satisfacción ha sido ver a sus alumnos continuar sus estudios y mejorar sus condiciones de vida, y dedicó el premio a las comunidades, familias y maestros que trabajan en zonas apartadas.
En el presídium participaron representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, entre ellos el magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Jesús Iván Chávez Rangel; el diputado Rodolfo Valenzuela Sánchez, presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado; así como autoridades educativas, militares y funcionarios estatales.
TRAYECTORIA
De acuerdo con su trayectoria, la profesora, originaria de San Ignacio, inició su labor docente en 1997 en comunidades rurales, donde enfrentó largos traslados por caminos de difícil acceso, viajes en lancha y recorridos a caballo para llegar a las aulas.
Ha trabajado en diversas localidades serranas del municipio de San Ignacio, impartiendo clases en escuelas multigrado y en condiciones limitadas.
A lo largo de más de 28 años de servicio, ha llevado educación a comunidades alejadas, incluso en contextos marcados por el aislamiento y el desplazamiento de familias, manteniendo su labor en zonas donde la enseñanza representa una oportunidad de desarrollo para niñas y niños.