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Crisis

El legado de Graciela

Domínguez Nava puede proponer y empujar, con el apoyo del Congreso, que por cierto Morena, su partido, controla, que el presupuesto de seguridad y justicia para el año 2027 sea el que Sinaloa necesita para construir una Policía y una Fiscalía como las que los ciudadanos merecemos
09/10/2026 12:59

Graciela Domínguez Nava cumplió ya 45 días en el cargo de Gobernadora interina de Sinaloa. Durante esos días ocurrieron 246 muertes violentas en el estado, para un promedio de 5.5 personas asesinadas por día.

Es prácticamente el mismo promedio de los 760 días que lleva la disputa criminal entre las facciones Guzmán y Zambada.

Obviamente no creo -ni espero- que esta Gobernadora, ni ninguna otra, pueda resolver, en apenas un mes, lo que es ya la peor crisis de violencia en la historia de Sinaloa. Un fenómeno que configura como una verdadera crisis humanitaria. Simplemente no hay manera.

Todos sabemos, si somos intelectualmente honestos, que esta crisis solo ha servido para exhibir la pus de una infección criminal que llevaba décadas incubándose en el Estado y de la que ningún partido y ningún Gobernador se salva, ya sea por colusión o por omisión.

Graciela Domínguez durará apenas un año en el Gobierno de Sinaloa. Un año, además, de cierre de Gobierno y proceso electoral, por lo que se antoja muy difícil que pueda dejar una gran huella durante su mandato.

Vale decir también, que recibió un Estado donde prácticamente todos los indicadores de seguridad y económicos apuntan a la baja y rompen récords históricos. Homicidios, desapariciones, empleo, cierre de empresas, no hay uno solo que resista el escrutinio público.

En ese sentido, es lógico que Domínguez Nava pueda hacer muy poco para transformar Sinaloa en algún aspecto relevante, pero yo sí creo que Graciela puede hacer una diferencia sustancial para el futuro de Sinaloa. ¿Cómo?

Domínguez Nava puede proponer y empujar, con el apoyo del Congreso, que por cierto Morena, su partido, controla, que el presupuesto de seguridad y justicia para el año 2027 sea el que Sinaloa necesita para construir una Policía y una Fiscalía como las que los ciudadanos merecemos.

Un presupuesto que no crezca marginalmente o inercialmente en una tasa de doble dígito. Sino uno que se multiplique por dos. Un presupuesto para tener agentes de seguridad y justicia capaces, capacitados, limpios y suficientes. Un presupuesto ejercido con transparencia y vigilado por ciudadanos a través de mecanismos formales e institucionales como el Consejo Estatal de Seguridad Pública.

Hacer eso sería pensar, como se dice coloquialmente, “fuera de la caja” en serio. Algo verdaderamente disruptivo y que ningún Gobernador de Sinaloa ha hecho nunca.

Y sí, ya sé que no hay presupuesto público que alcance y que siempre habrá otras prioridades. Rocha, por ejemplo, prefirió hacer bulevares mientras el Estado se desangra y arde. También sé que la crítica obvia es que las policías y la Fiscalía son corruptas o están cooptadas por el crimen organizado, pero lo cierto es que no se puede aspirar a ninguna paz mínima sin el rol eficaz de estas instituciones. Sí, hay que meterles dinero al tiempo que se purgan y se limpian.

Por eso insisto en que Graciela puede hacer otra cosa. Llegó a la Gubernatura sin esperarlo y puede, sin duda, sorprendernos dando un salto audaz hacia adelante. Hacer algo diferente y sentar las bases de una seguridad pública a la altura de las circunstancias y de la crisis que vivimos.

Ese sería su legado, la pregunta es si quiere hacerlo.