Exponen diferencias entre desapariciones entre mujeres y hombres; y salud mental en mujeres
CULIACÁN._ En el coloquio Feminicidios y Violencia de Género, realizado por la Universidad Autónoma de Sinaloa, investigadoras expusieron la violencia que vive el estado de Morelos, las desapariciones y las consecuencias de la salud mental de las mujeres tras agresiones sexuales.
La investigadora Morna Macleod en su exposición hizo un resumen sobre los delitos acentuados en el estado de Morelos: desapariciones, secuestro; ser una entidad receptora de personas desplazadas por la violencia, principalmente de Guerrero, y la colusión de las autoridades con el crimen organizado.
En violencia contra las mujeres, señaló que Morelos es la entidad con la mayor tasa del país en feminicidios. Detalló que tienen mil 570 personas desaparecidas, en las que las mujeres responden a causas distintas a las de los hombres.
“Hay un número muy elevado de mujeres jóvenes desaparecidas, entonces es como más que en otros lados, entonces se piensa que es por el delito de trata sexual, que es una práctica muy conocida en Morelos”.
Hazel Dávalos Chargoy, expuso las diferencias que encontró entre los colectivos de búsqueda que tratan de localizar a sus familiares.
Recalcó que en el caso de las mujeres, la desaparición no es feminicidio. Y que las búsquedas de hombres son más determinadas a la zona de desaparición, pero en las mujeres, son extensivas incluso a otras entidades porque responden a fenómenos distintos.
“A las mujeres se les busca en vida, mientras que a los hombres se les busca sin vida tanto por los testimonios que pueden indicar su homicidio, como por la forma de operar de la mayoría de los grupos del crimen organizado y agentes del Estado que cometen estos crímenes”, detalló.
En el caso de la salud mental, la psicóloga Edith Robles Arredondo explicó las consecuencias emocionales que viven las mujeres tras crímenes sexuales, como acoso o abuso, y las secuelas graves que deja.
“Hablamos de afectaciones no solo en el área personal, sino también en la toma de decisiones, en el autocuidado, en cómo es nuestra imagen corporal y también en la ideación suicida, inclusive en los comportamientos autolíticos, es decir, hacerse daño ante el sufrimiento y la imposibilidad de regular las propias emociones denominadas negativas”, abundó.
También pueden generar trastornos alimenticios. La violencia sexual es de las más crueles de las violencias porque los agresores saben que van a dañar para toda la vida y aún así la realizan, que además de las secuelas mencionadas puede dejar un embarazo no deseado.