Fernando Alan: el joven de los tres idiomas y el gimnasio que ‘era de los buenos’
Para muchos, el gimnasio es un lugar de paso, pero en el caso de Fernando Alan Chaidez Arce, era el escenario donde forjó sus amistades más sólidas y demostró que su disciplina no conocía límites por aprender idiomas y el gimnasio.
Bryan Edén López Montoya, amigo que estuvo presente en la marcha por la muerte el pasado 13 de enero de Fernando Alan, lo conoció hace más de ocho años, cuando ambos eran apenas unos adolescentes y no dudó en calificarlo como una persona ejemplar en todos los aspectos.
“Era una persona que cuidaba su cuerpo, su mente y su alma y todo el mundo tenía mucho que aprender de él y a cada uno de nosotros nos hizo sentir muy especiales. Era de los buenos”, señaló Bryan López.
También señaló que Fernando Alan no solo era un hijo y hermano ejemplar que su familia amaba, sino también un estudiante dedicado que desafiaba sus propios límites intelectuales al estudiar tres idiomas.
Con nostalgia, sus amigos recuerdan que Fernando Alan no tenía más vicio que el ejercicio, una pasión que compartía con su círculo cercano y que lo convirtió en alguien servicial y cálido desde el primer día.
También recuerda con afecto cómo ayudó a Fernando Alan a dar el paso para iniciar su relación con su novia.
“No es por presumir, pero yo ayudé a que él estuviera con su novia. Me gusta mucho esa historia porque yo me acuerdo que él estaba de ¿cómo le digo? y yo le ayudé en todo eso, así que esa es mi mejor anécdota con él”, compartió.
Leo López, otro de sus amigos cercanos desde hace seis años, destaca la autenticidad que lo caracterizaba y para él, Fernando Alan era alguien que se mostraba real, una persona sincera y leal que jamás hablaba mal de nadie y que mantenía una fidelidad inquebrantable a sus principios.
Para Leo López, Bryan López y todos los que lo conocieron, señalaron que no es una cifra más en la estadística de violencia que agota a la ciudad, ya que era alguien que hizo sentir especial a cada persona que se cruzó en su camino.
“No se puede quedar así”, sentenciaron sus amigos.