Fortalece Escuela Activa Integral su modelo educativo con enfoque en la inteligencia colectiva en maestros
La Escuela Activa Integral busca replicar prácticas de éxito internacional para mejorar el aprendizaje de sus alumnos de nivel básico, priorizando la colaboración docente y el bienestar psicológico.
El director general de la institución, Américo Ríos Checa, informó que la escuela se encuentra en un proceso de actualización de su modelo pedagógico.
“En la escuela activa tenemos una estrategia que va mucho más allá de la inteligencia artificial, que es la inteligencia colectiva de los profesores, es decir, tenemos que apostar como los mejores sistemas educativos en el mundo, no apuestan por plataformas”, informó Ríos Checa.
Esta renovación busca alejarse de la dependencia exclusiva en plataformas tecnológicas o inteligencia artificial, centrando sus esfuerzos en la capacidad de colaboración entre los docentes para resolver retos de aprendizaje dentro del aula.
El director señaló que la institución se inspira en los sistemas educativos más efectivos del mundo, como los de Finlandia, Singapur y Japón.
En cuanto al desarrollo socioemocional, la escuela integra estrategias para que los jóvenes puedan enfrentar situaciones de ansiedad o depresión.
“El desarrollo social implica que los niños se enfrenten a cosas y es el momento para ayudarlos a resolverlas”, compartió.
Un aspecto fundamental de este proceso es el uso de métodos que permiten a los alumnos identificar, comprender y nombrar lo que sienten, brindándoles herramientas para expresar y regular sus emociones de manera adecuada.
El objetivo primordial es fomentar el control emocional para evitar conductas caprichosas y formar adultos con mayor capacidad de autogestión.
Para la Escuela Activa Integral, el entorno escolar debe funcionar como un espacio seguro donde el error sea visto como una oportunidad de aprendizaje y no como un motivo de sanción.
Este ambiente de confianza se complementa con la participación activa de los padres de familia, quienes comparten con los maestros la responsabilidad de formar y corregir a los menores, buscando un equilibrio entre la exigencia académica y la comprensión personal.
El enfoque final es entregar a la sociedad jóvenes con valores sólidos, capaces de integrarse de manera positiva y propositiva tanto en el ámbito personal como en su futura vida profesional.