Jesús Humberto trascendió la muerte y regaló vida: donación multiorgánica en el Hospital General de Culiacán

El joven de 30 años fue declarado con muerte encefálica tras un accidente en la zona rural de Culiacán; su familia decidió donar sus órganos, beneficiando a pacientes en estado crítico dentro y fuera de Sinaloa
30/01/2026 04:00

CULIACÁN._ Tenía 30 años, era alegre y solidario; Jesús Humberto salió por la carretera en la zona rural de Culiacán, en Sinaloa, sin saber que un bache, dejado tras trabajos de reparación de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán, marcaría la tragedia que asediaría a él y a su familia y, al mismo tiempo, la esperanza de vida de varias más.

Cayó; la motocicleta derrapó. El impacto lo proyectó fuera del camino. En el Hospital General de Culiacán, los médicos confirmaron un trauma craneoencefálico severo con una hemorragia masiva. Horas después, el diagnóstico fue definitivo: muerte encefálica.

“Es un diagnóstico incompatible con la vida para el propio paciente, pero compatible con la vida para otras personas”, explica la doctora Mariana Ahumada, coordinadora de trasplantes del Hospital General de Culiacán.

Desde ese momento, el hospital se convirtió en un espacio de espera, duelo y decisiones imposibles. La familia fue acompañada día y noche por el equipo médico. Primero pidió tiempo, 12 horas. Luego 24. Un martes, tras comprender el diagnóstico y su alcance, tomó la decisión: donar.

Jesús Humberto fue evaluado como donador multiorgánico viable. Su corazón, hígado, riñones y córneas podían cambiar destinos. Cada decisión fue respetada.

El corazón de Jesús Humberto saldría de Culiacán con destino nacional. Hay pacientes clasificados como “urgencia cero”, detalla la doctora Ahumada, es decir, personas cuya expectativa de vida no supera las dos o tres semanas sin un trasplante. Dos de ellos esperaban un corazón. Uno de ellos ahora tendría una nueva oportunidad gracias a él. El hígado sería para un paciente joven. Los riñones se quedarían en la ciudad. Las córneas devolverán la vista a quien la había perdido.

El proceso de procuración duró alrededor de cuatro horas en quirófano, aunque la coordinación completa tomó días. Contra el reloj: cuatro horas para el corazón, seis para el hígado, hasta 18 para los riñones. Precisión médica en medio del dolor humano.

En la sala de operaciones, una decena de cirujanos expertos traídos de otros estados trabajaba con precisión y respeto para procurar la esperanza en el cuerpo de Jesús Humberto.

Un par de horas de trabajo y las hieleras marcadas con las iniciales de Jesús Humberto partieron rumbo a la Ciudad de México, el viaje fue contrarreloj pero preciso y medido.

Antes de entrar al quirófano, el joven fue despedido. No hubo silencio; hubo aplausos. Su familia lo rodeó envuelta en llanto indescifrable, era dolor por la pérdida pero también orgullo por la gesta heroica de Jesús Humberto.

Su tía Yesenia lo recuerda con profundo amor.

“Era muy bueno, muy amiguero, muy cariñoso y trabajador... siempre ayudaba a quien necesitaba, aunque no lo conociera”, dijo.

“Sentimos mucho orgullo por él porque va a seguir ayudando, va a darle segundas oportunidades a esas personas, una que él no tuvo ,y pues sabemos que siempre va a estar con nosotros, ya sea en las personas que él le pone sus órganos, como su todo, en nuestro corazón, o sea, qué mejor que sea así”.

Así se fue Jesús Humberto. Rodeado de quienes lo amaron. Convertido en esperanza para quienes ni siquiera conocerá.

Esta es la historia de un joven sinaloense que trascendió la muerte al dar vida mediante un trasplante multiorgánico, su nombre se oirá en tierras ajenas donde solo habrá agradecimiento para él y su familia.