Jesús María, el poblado de los silencios
JESÚS MARÍA, CULIACÁN._ A cinco días de los eventos que pusieron al poblado de Jesús María en el foco internacional, el pueblo calla, las calles están desoladas, pero la memoria del enfrentamiento es palpable en el aire.
El jueves 5 de enero de 2023 a las 4:40 horas los disparos despertaron a los vecinos de Jesús María, sindicatura perteneciente a Culiacán. Era un enfrentamiento armado entre el Ejército Mexicano y civiles que portaban armas.
El enfrentamiento inició porque las fuerzas armadas buscaban detener a Ovidio Guzmán López, señalado como líder de la facción Los Menores perteneciente al Cártel de Sinaloa e hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.
El conflicto se extendió cerca de 10 horas.
Algunos de los disparos venían del cielo, era un ataque aéreo por parte del Ejército para contener el ataque de los civiles armados. Estas balas llegaron a herir a al menos tres civiles, dos de ellos son varones que recibieron los impactos en el hombro y en el brazo, y uno de ellos una mujer joven que fue herida en el pie izquierdo. De este último caso se buscó recabar información, sin embargo, la joven prefirió no revelar detalles del incidente que vivió.
Según denuncias de los habitantes de Jesús María, el Ejército ha cateado casas de civiles no involucrados en los hechos armados.
“Fue terrorismo, el Gobierno está haciendo terrorismo con nosotros”, gritaba una vecina de Jesús María el lunes durante una manifestación en el Palacio de Gobierno, en la que se pidió la intervención del Gobernador Rubén Rocha Moya para sacar a los militares del pueblo.
Los dos días siguientes de la captura de Guzmán López el pueblo se mantuvo cerrado.
Noroeste pudo documentar que se levantaron retenes en los accesos a la comunidad en los que militares prohibieron la entrada y salida de locales o externos.
Estos mismos días la comunidad vivió sin luz, agua, o señal telefónica.
Este martes la comunidad está enclaustrada. No hay registro de vida en el poblado, las puertas de las viviendas están cerradas.
Por la calle principal de Jesús María pasan militares de casa en casa.
“Buenas tardes, vamos a hacer un censo”, les dicen los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional a las personas encerradas en sus hogares.
Los abarrotes atienden a una o dos personas cada media hora. Las clases fueron suspendidas hasta nuevo aviso. Por la calle solo se desplazan varones en automóviles o motocicletas que pasan de largo.
Frente al edificio que resguarda la Sindicatura de Jesús María hay una carpa blanca bajo la que trabajan militares y elementos de la Guardia Nacional, están cortando el cabello gratis, preparan tres comidas al día para alimentar a las primeras trescientas personas que busquen alimentarse, y dan consultas médicas.
“No se nos ha quedado nada de comida. Han venido las personas que pensamos iban a venir”, comparte un elemento militar a la prensa.
Pero la carpa está vacía, salvo por los dos hermanitos que llegaron a cortarse el cabello.
El lunes, durante la manifestación realizada en Palacio de Gobierno, vecinas de Jesús María aseguraban que había personas desaparecidas desde los hechos violentos del jueves 5 de enero.
“Todavía hay más 140 desaparecidos, hay 4 cuerpos en el Semefo que no han sido reconocidos, el pueblo no ha podido... no nos dejan salir para identificarlos porque todavía está cerrado nuestro pueblo”, informó una residente de la comunidad que pidió se omitieran sus datos personales por motivos de seguridad.
Este martes la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, encabezada por el activista Óscar Loza Ochoa, acudió a la población para documentar denuncias en caso de que existieran personas desaparecidas, pero nadie acudió.
La gente sigue encerrada en sus casas, el pueblo calla.