Lleva Juan Alfonso Mejía a la pantalla las preguntas incómodas sobre la educación con ‘El fin de la escuela’
¿Qué están aprendiendo realmente los estudiantes y para qué les sirve lo que enseñan en las aulas? Esas son algunas de las preguntas que plantea ‘El fin de la escuela’, el documental producido por Juan Alfonso Mejía López, que tendrá una proyección gratuita este miércoles en Culiacán.
El ex secretario de Educación Pública y Cultura de Sinaloa explicó que la producción nació de una preocupación y también de una frustración: que, pese a los problemas educativos que enfrenta México, estos no necesariamente se convierten en una preocupación cotidiana para las familias.
“Creo que el tema más importante de la educación, el obstáculo más grande de la educación, es identificar que tenemos un impacto”, expresó.
Mejía López señaló que existe una desconexión entre los diagnósticos de especialistas sobre el rezago educativo y la percepción de madres y padres que consideran que sus hijos cumplen con su formación simplemente por asistir a clases, avanzar de grado o llegar a la universidad.
Sin embargo, cuestionó que pocas veces se reflexione sobre si realmente están aprendiendo y si esos conocimientos les permitirán enfrentar las condiciones de su entorno.
“Pero rara vez nos preguntamos como padres si nuestros hijos están aprendiendo y si lo que están aprendiendo les va a ayudar para resolverse una vida”, manifestó.
El documental aborda también la relación entre educación y violencia, una problemática que ha afectado particularmente a Sinaloa, donde la inseguridad ha provocado interrupciones en las actividades escolares.
El productor reconoció que durante los años en que se realizó el proyecto observaron un deterioro en las condiciones de algunas comunidades educativas, pues la violencia en las calles también repercute en la asistencia y en la vida de los estudiantes.
“En muchas ocasiones es realmente porque tienes un problema muy claro de violencia en nuestras calles y la escuela no puede estar ajena a eso”, dijo.
Como parte de esa reflexión, cuestionó la cancelación de programas como Escuela Segura y Escuelas de Tiempo Completo, al considerar contradictorio que se reduzcan espacios de acompañamiento escolar cuando las comunidades enfrentan problemas de inseguridad.
“Era un poco ilógico si estamos viviendo una problemática como esta, la violencia, y el espacio más seguro que a veces existe para muchas familias es la escuela”, expresó.
Mejía consideró que los planteles deben tener un propósito definido de acuerdo con las necesidades de las comunidades en las que se encuentran, pues las condiciones de los estudiantes no son las mismas en todas las colonias o regiones.
“La escuela tiene que tener un propósito claramente definido. Y ese propósito no puede ser igual en Las Quintas y en Los Huizaches”, sostuvo.
Como ejemplo, mencionó el Centro de Estudios Justo Sierra, en Surutato, Badiraguato, donde la comunidad educativa ha desarrollado prácticas para que los jóvenes encuentren en la escuela herramientas que les permitan enfrentar su contexto.
Recordó que en esa comunidad algunas familias expresaron su preocupación de que sus hijos pudieran ser atraídos por el crimen organizado, por lo que consideró necesario que los contenidos escolares tengan relación con los problemas que enfrentan los estudiantes.
La producción también recoge experiencias de escuelas rurales y urbanas de Mérida, Guadalajara, Ciudad de México, Monterrey y Sinaloa, además de testimonios de docentes, especialistas, niñas, niños y jóvenes.
El documental cuenta con la participación de la actriz Ana Serradilla y la dirección de Carlos Armella. De acuerdo con Mejía, el proyecto tomó alrededor de cinco años, desde la elaboración del guión hasta la selección del director y la integración de los elementos cinematográficos.
Explicó que la intención fue que no se quedara únicamente en una conversación educativa entre especialistas, sino que abordara primero distintas problemáticas sociales y después su relación con la enseñanza.
Por ello, El fin de la escuela combina testimonios y entrevistas con escenas dramatizadas, en las que participa Serradilla.
“Es un documental para desaprender, sobre todo para que los llamados especialistas desaprendamos y escuchemos qué es lo que le preocupa a las familias”, señaló.
Mejía aclaró que la producción no busca ofrecer respuestas definitivas, sino abrir una conversación sobre el papel de las escuelas, las familias y las comunidades en la formación de las nuevas generaciones.
También destacó que la Nueva Escuela Mexicana representa una oportunidad para que los proyectos educativos respondan a las condiciones de cada comunidad, aunque consideró que el principal desafío es tener claridad sobre qué se quiere que aprendan los estudiantes y con qué propósito.
La película se estrenó en Ciudad de México y forma parte de una gira por 16 ciudades del País. El productor expresó su interés en que posteriormente pueda llegar a plataformas digitales y, especialmente, a los patios de las escuelas para generar debates entre estudiantes y docentes.
La función en Culiacán será este miércoles 4 de noviembre, a las 16:00 horas, en la sala 7 de Cinépolis Plaza Cinépolis y la entrada será gratuita.