Ofrece Obispo de Culiacán misa por la paz y exige verdad, justicia y seguridad
El Obispo de Culiacán, José de Jesús Herrera Quiñónes, ofreció este domingo una misa por la paz sobre la Avenida Álvaro Obregón, momentos antes del inicio de la segunda marcha por la paz convocada en la capital sinaloense, en el marco de los dos años de la crisis de seguridad que enfrenta Sinaloa.
Ante cientos de personas reunidas previo a la movilización, el Obispo señaló que la marcha responde a un anhelo colectivo de recuperar la tranquilidad, contar con calles seguras y garantizar que niños, adolescentes y jóvenes puedan transitar sin miedo.
“Queremos calles seguras. Queremos familias tranquilas. Queremos que nuestros jóvenes, adolescentes y niños transiten por nuestras calles con seguridad. Queremos instituciones que protejan la vida y una sociedad donde podamos mirarnos nuevamente con confianza”, agregó.
Herrera Quiñónes reveló que un día antes sostuvo una reunión con la Gobernadora Graciela Domínguez Nava, con quien habló sobre las condiciones necesarias para alcanzar la paz en Culiacán.
El Obispo señaló que durante ese encuentro planteó a la Gobernadora dos necesidades fundamentales: verdad y confianza.
“Le decía que Culiacán necesita dos cosas, si queremos alcanzar la paz. Queremos verdad. Queremos que se nos hable con la verdad y queremos que trabajen por la confianza, que nuestro pueblo vuelva a tener confianza”, afirmó.
Dijo que esa confianza debe recuperarse no solamente en las calles, sino también en las instituciones.
El mensaje del Obispo ocurrió mientras Culiacán y otros municipios de Sinaloa atraviesan una crisis de seguridad iniciada en septiembre de 2024, marcada por asesinatos, desapariciones de personas, robos y afectaciones a las actividades cotidianas de la población.
Herrera Quiñónes dedicó parte de su homilía a las víctimas de la violencia y a las familias que continúan buscando a sus seres queridos desaparecidos.
Afirmó que el perdón es necesario para alcanzar la paz, pero aclaró que perdonar no significa olvidar ni renunciar a la justicia.
“Perdonar no significa negar el daño o renunciar a la justicia”, sostuvo.“Quien quebranta la ley, quien ha quebrantado la ley, debe de ser llamado a cuentas y dar razón de sus actos. No puede haber impunidad si queremos paz”, agregó.
Para el Obispo, la paz requiere verdad, justicia y responsabilidad, además de evitar que el odio y el deseo de venganza continúen alimentando la violencia.
“Porque el perdón exige verdad, justicia, responsabilidad. Pero nos libera de que el odio termine gobernando nuestros corazones”, expresó.
También hizo referencia a las madres buscadoras, a quienes dijo que la Iglesia acompaña en su búsqueda de sus familiares desaparecidos.
“Por eso acompañamos a las madres buscadoras que buscan a sus seres perdidos o extraviados. Por eso acompañamos a quienes han perdido sus negocios y sus fuentes de trabajo. Por eso acompañamos también a las familias de seres queridos que han perdido la vida”, señaló.
Herrera Quiñónes llamó a mantener viva la memoria de las víctimas, pero advirtió que recordar el sufrimiento no debe convertirse en una forma de alimentar el odio.
“No queremos olvidar a quienes han sufrido. No queremos olvidar a quienes han perdido la vida. No queremos olvidar a quienes permanecen desaparecidos, a las familias heridas por la violencia”, manifestó.
Sin embargo, dijo que la memoria debe servir para aprender de lo ocurrido y evitar que los hechos violentos vuelvan a repetirse.
“Recordamos para sanar. Hacemos memoria y recordamos para no repetir los mismos errores. Recordamos para corregir el camino”, expresó.
Pide instituciones fuertes y honestas
Durante la misa, el Obispo también dirigió un mensaje a las autoridades municipales, estatales y federales, a quienes pidió fortalecer las instituciones y recuperar la confianza de la población.
“A nuestras autoridades municipales, estatales, federales: Culiacán necesita instituciones fuertes, honestas y cercanas, capaces de garantizar la seguridad, capaces de combatir la impunidad y capaces de proteger la vida de todos y también capaces de hablar con la verdad”, afirmó.
También dirigió un llamado a los elementos de las corporaciones de seguridad y de la Guardia Nacional que mantienen presencia en las calles.
“Ejerzan su misión con responsabilidad, con profesionalismo, con profundo respeto a la dignidad de cada persona y venciendo toda tentación de corrupción”, pidió.
Pero uno de los mensajes más directos de su homilía fue dirigido a quienes participan en los grupos de violencia que mantienen una disputa en Sinaloa.
“Deténganse. Miren lo que está ocurriendo. Miren a las familias heridas. Miren a los jóvenes, miren a nuestra ciudad”, expresó.
“Ningún poder, ningún dinero, ningún territorio y ninguna ambición valen más que una vida humana”.
El Obispo sostuvo que todavía existe la posibilidad de cambiar el rumbo.
“Todavía es posible cambiar de camino. Todavía es posible elegir la vida”, afirmó.
Herrera Quiñónes llamó también a los ciudadanos a recuperar la capacidad de mirar al otro como un semejante y no como un enemigo.
“El otro no es un extraño, el otro no es un enemigo por el solo hecho de pasar, de pensar diferente. El otro no es un objeto que pueda utilizar o destruir. El otro es mi hermano”, expresó.
Explicó que la empatía y el reconocimiento del dolor de los demás son elementos necesarios para modificar las condiciones sociales que han permitido la violencia.
“Eso es empatía, ponerme en el lugar del otro, mirar con sus ojos, escuchar su dolor, reconocer su dignidad”, señaló.
“No caminamos contra nadie”
Al referirse directamente a la movilización que comenzaría después de la misa, el Obispo aclaró que la marcha no tiene como propósito confrontar a algún grupo o persona, sino expresar una exigencia colectiva por la vida y la paz.
“No caminamos contra nadie. Caminamos por la vida. Caminamos con nuestras familias. Caminamos por nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Caminamos por quienes sufren, por la justicia. Caminamos por la paz”, manifestó.
Finalmente, Herrera Quiñónes llamó a los ciudadanos a ponerse de pie y mantener viva la memoria de lo ocurrido durante estos dos años de violencia.
“Culiacán, ponte de pie, ponte de pie por la vida, por la verdad, por la justicia. Ponte de pie por la reconciliación. Ponte de pie por tus hijos. Ponte de pie por la paz”, expresó.“Ponte de pie y recuerda. Haz memoria de lo que has visto, de lo que has escuchado, de lo que has vivido”, concluyó.
La celebración religiosa se realizó sobre la Avenida Álvaro Obregón, en una zona cercana a La Lomita, como acto previo a la marcha por la paz que posteriormente avanzó hacia la Catedral de Culiacán.
La movilización reunió a familias, colectivos de personas desaparecidas, familiares de víctimas de homicidio, empresarios, agricultores y ciudadanos que participaron para exigir condiciones de seguridad y recuperar los espacios públicos de la ciudad.