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Salud

Revoluciona método ERAS la práctica quirúrgica en Sinaloa

La especialista del centro de investigación destaca que el protocolo ERAS reduce el estrés metabólico, permitiendo que los pacientes caminen y coman a las pocas horas de su cirugía
30/05/2026 12:42

Desde hace un par de años, los quirófanos han sido testigos de una verdadera revolución médica que busca cambiar radicalmente la experiencia del paciente con el protocolo ERAS, que por sus siglas en inglés significa Recuperación Mejorada Después de la Cirugía.

Este método permite que las personas vuelvan a su hogar en tiempo récord, minimizando el impacto físico de una intervención mayor.

Ricela Guadalupe Atondo Valenzuela, anestesióloga del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Sinaloa, explicó que entrar a cirugía tradicionalmente significaba pasar días en cama, alimentado por suero y enfrentando una recuperación lenta y dolorosa.

“Son directrices, lineamientos y protocolos que se diseñan a partir del estudio sobre el trauma quirúrgico. El trauma va a depender totalmente del tipo de intervención; una vez establecido, se realiza un protocolo o se aplican conocimientos fisiológicos en el pre, trans y posoperatorio para acelerar la recuperación, mejorar la calidad de vida del paciente, regresar a una nutrición en un tiempo adecuado y, obviamente, disminuir el dolor”, apuntó Atondo Valenzuela.

Según la anestesióloga, el éxito de ERAS radica en preparar y tratar al cuerpo de forma óptima para mitigar el estrés metabólico durante la operación.

Compartieron que el plan médico reduce el estrés del cuerpo antes, durante y después de la cirugía, permitiendo que las personas caminen y coman a las pocas horas de salir del hospital.

Aunque este proceso se aplica formalmente desde el año 2001 bajo lineamientos específicos, su implementación en la región busca que más profesionales del sector salud adopten estas prácticas.

El protocolo se divide en tres fases que incluyen menos tiempo de ayuno, al romper con la tradición de largos periodos sin alimento antes de entrar al quirófano.

También incentiva al paciente a levantarse y caminar poco después de la intervención y genera estrategias específicas para que el cuerpo no resienta el trauma quirúrgico de manera severa.

“Está escrito que genera mejorías evidentes para el paciente y que incluso disminuye los costos en la salud pública al reducir la estancia hospitalaria. Casi por lo regular, la aplicación de estos protocolos se da en cirugías programadas; por ello, actualmente hay un hincapié muy importante en las investigaciones para adaptarlo a cirugías de urgencia, que son las que generan un mayor estrés metabólico en los pacientes”, comentó.

Con la implementación de este esquema, el Centro de Investigación busca no solo mejorar la salud de los sinaloenses, sino también reducir la estancia hospitalaria, optimizando los recursos del sector salud y garantizando un pronto restablecimiento para quienes deben someterse a un procedimiento quirúrgico.