Sin flores ni nombres: la fosa común que nadie visita este Día de Muertos en Culiacán
Este 2 de noviembre, los panteones de Culiacán reciben a familias que llegan con flores, veladoras y herramientas para limpiar las tumbas de sus seres queridos. Hay quienes llevan música, fotografías y alimentos para acompañar, aunque sea por unas horas, a quienes ya no están.
El Ayuntamiento estima que más de 100 mil personas visitarán los panteones del municipio durante las celebraciones del Día de Muertos. Para recibirlas, desplegó un operativo con más de mil elementos de distintas corporaciones y dependencias.
Pero en el Panteón 21 de Marzo hay un espacio que contrasta con el movimiento de esta jornada.
No tiene cruces, lápidas, nombres ni fotografías. Tampoco hay flores recién colocadas o familias reunidas alrededor de una tumba.
A simple vista, parece un terreno vacío, sin ninguna señal que permita advertir que debajo de esa tierra descansan cientos de personas.
Es la fosa común donde fueron inhumados cuerpos de personas que murieron sin ser identificadas o que nunca fueron reclamadas por sus familiares.
Este Día de Muertos, el lugar permanece prácticamente desierto. Apenas un florero maltratado y un par de veladoras colocadas debajo de un árbol rompen la ausencia de ofrendas.
No hay nombres que pronunciar ni tumbas que limpiar. Tampoco alguien que llegue a buscar a una persona entre las sepulturas.
La fosa común comenzó a utilizarse en 2008, durante los años de la llamada guerra contra el narcotráfico. Para 2017 ya se contabilizaban al menos 700 cuerpos en ese espacio.
Una respuesta oficial del Ayuntamiento de Culiacán documentó 883 inhumaciones entre 2000 y 2020, todas en el Panteón 21 de Marzo, identificado entonces como el único sitio de fosa común de la ciudad.
Parte de los cuerpos corresponden a expedientes de hechos ocurridos entre 2009 y 2013, de acuerdo con los registros revisados durante las intervenciones forenses.
Fue hasta junio de 2025 cuando comenzaron los trabajos de recuperación masiva de restos humanos para tratar de establecer su identidad. En noviembre de ese año concluyó la primera intervención, con 57 cuerpos recuperados de cuatro fosas.
Los restos fueron trasladados al Centro de Resguardo Temporal e Identificación Humana para realizar estudios antropológicos y genéticos que permitan conocer quiénes eran y, eventualmente, devolverlos a sus familias.
Los trabajos de identificación y análisis forense continuarían durante 2026.
Mientras tanto, la fosa común sigue siendo un espacio difícil de reconocer dentro del propio cementerio. No tiene la apariencia de las tumbas que este lunes reciben visitas, flores y veladoras.
En una jornada en la que Culiacán recuerda a sus muertos, quienes permanecen bajo ese terreno tampoco tienen una cruz, una fotografía o un nombre que los haga presentes.
Debajo del árbol, el florero maltratado y las dos veladoras son prácticamente las únicas señales de que ahí también hay personas que esperan ser recordadas.