Visitantes de Altata pide que se mantenga limpieza en la zona
Entre el olor a mariscos y el vaivén de las olas, los visitantes que se dan cita en el puerto de Altata durante la Semana Santa coinciden en un diagnóstico agridulce sobre el estado de la playa, ya que la limpieza impera durante las mañanas, pero alertan sobre la contaminación tras el paso de las fiestas.
Para Liliana Vargas, ama de casa quien acudió en un plan familiar de 10 personas y una mascota llegó, temprano al puerto, la imagen inicial de la playa es positiva y segura.
Sin embargo, su experiencia le permite advertir que la civilidad de los bañistas flaquea conforme avanza el día.
“Ahorita está muy bien todo, pero ya ve que ha habido fiestas y en las tardes sí dejan mucho cochinero, ahí sí no está muy bien”, lamentó Liliana Vargas.
Por su parte, Gicel Acosta, originaria de Los Mochis y quien visita Altata por primera vez, compartió una visión más optimista al encontrar un entorno libre de desperdicios en su primer contacto con el puerto, además de compartir que percibió seguridad en el traslado
“Se ve limpio lo que he visto”, señaló Gicel Acosta.
Para ella, el ambiente familiar y de fiesta que se respira invita a disfrutar plenamente de las vacaciones.
En este mismo sentido se expresó María Juana que frecuenta el destino cada año y quien también calificó de buena la higiene actual del lugar.
“Muy limpia está ahorita por el momento”, subrayó María Juana.
La jornada para los vacacionistas inicia desde temprano para ganar un espacio frente al mar.
También aprovechó para sugerir a las autoridades o prestadores de servicios la instalación de más carpas o áreas de sombra, ya que considera que el sol es intenso para las familias que, como la suya, planean quedarse hasta pasadas las 20:00 horas para disfrutar de la música y la fiesta.
Pese a los retos logísticos y la acumulación de desechos vespertinos, el ánimo de los turistas se mantiene en alto.
“Que se dejen venir porque está muy bien y no está tan lleno ahorita temprano”, invitó.
Compartió el sentir de quienes ven en Altata un punto de reunión tradicional que, pese a las situaciones externas o la falta de conciencia ambiental de algunos, sigue siendo el destino predilecto de los sinaloenses.