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Conversatorio

Yasuaki Yamashita narra en Culiacán el horror y la esperanza tras Nagasaki

El sobreviviente de la bomba atómica de 1945 compartió su historia en el Tecnológico de Monterrey
04/05/2026 18:51

En el auditorio del Tecnológico de Monterrey, Campus Sinaloa, en un espacio de reflexión y memoria histórica, se presentó Yasuaki Yamashita, sobreviviente de la bomba atómica de Nagasaki, para compartir su testimonio de vida y resiliencia.

Bajo el lema “Culiacán en conversación: la ciudad que imaginamos”, el evento tuvo como objetivo central fomentar una cultura de paz en la juventud sinaloense, utilizando la historia de Yasuaki Yamashita como un espejo de las consecuencias devastadoras de la violencia extrema y la capacidad humana de resignificación.

Acompañado por Sergio Hernández Galindo, especialista en estudios japoneses del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la charla inició con el contexto histórico de las bombas.

Compartido que para agosto de 1945, Japón ya estaba prácticamente derrotado, sin recursos ni energía, y que el lanzamiento de las bombas de uranio en Hiroshima el 6 de agosto y de plutonio en Nagasaki el 9 de agosto fue, en gran medida, una prueba científica para medir la capacidad destructora de estas nuevas armas.

Yamashita, quien apenas tenía seis años en aquel entonces, relató el momento exacto de la explosión a las 11:02 horas.

“Vino una luz tremenda, como si fueran mil relámpagos al mismo tiempo”, recordó Yasuaki Yamashita.

Su madre lo protegió con su cuerpo mientras la casa se caía a pedazos.

Al salir, se encontraron con un paisaje que el sobreviviente solo pudo describir como un infierno.

“En ese momento vi un infierno y mucho más de eso. Esa imagen grotesca, todo destruido, todo quemado”, compartió.

Explicó que la gente caminaba como fantasmas, la ciudad estaba reducida a cenizas negras y lluvia negra, un fenómeno radioactivo que contaminó todo lo que tocó.

La tragedia no terminó con la rendición de Japón, ya que Yasuaki Yamashita detalló los años de hambruna y las secuelas de salud, como una anemia severa que lo aquejó durante décadas.

Sin embargo, uno de los dolores más profundos fue la discriminación.

Los sobrevivientes, conocidos como hibakusha, eran marginados por temor a que su condición fuera contagiosa o afectara a su descendencia.

“Muchos sobrevivientes ocultaron su identidad para poder casarse o trabajar. Algunas mujeres, al ser descubiertas, llegaban incluso al suicidio por el maltrato”, relató.

Fue este estigma lo que impulsó a Yamashita a buscar una nueva vida en México en 1968, donde guardó silencio sobre su pasado durante casi 50 años.

No fue sino hasta 1995 cuando decidió romper su silencio, al darse cuenta de que su voz era necesaria para evitar que la historia se repitiera.

Hoy, como miembro de la organización Nihon Hidankyo galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2024, Yamashita viaja por el mundo exigiendo la abolición de las armas nucleares.

Ante el evento organizado por Culiacán Participa IAP, la Confederación Patronal de la República Mexicana y el Tec de Monterrey, el sobreviviente dejó un mensaje contundente para Sinaloa.

“Primero tener paz interior cada uno, entonces podríamos compartir esa paz con otra persona y también amarse a uno mismo y decir todos los días yo me amo”, compartió.

El evento concluyó con un llamado a la acción para que los jóvenes no vean estos conflictos como algo lejano, sino como una responsabilidad compartida para proteger el futuro de la humanidad.