Jarren Durán produce en respaldo a sólido pitcheo de los Medias Rojas
KANSAS CITY._ Mientras los Medias Rojas pasaron los primeros cinco innings del lunes por la noche, en el primer juego de una serie de tres ante los Reales, continuando esa prolongada búsqueda de ofensiva, Sonny Gray, el máximo artesano del pitcheo, se puso manos a la obra.
La ofensiva finalmente tuvo un momento para celebrar, y Willson Contreras se lo dio con su segundo jonrón decisivo de dos carreras en tres días, esta vez un bambinazo de 435 pies proyectados por Statcast hacia el jardín izquierdo-central que rompió un empate sin anotaciones con un out en la parte alta del sexto capítulo, en la eventual victoria de Boston por 3-1.
La otra rayita de los patirrojos llegó con elevado de Jarren Durán, lo que ayudó a redondear la victoria.
Pero fue Gray, de 36 años, quien mantuvo a Kansas City bajo control hasta ese momento con una variedad de lanzamientos letales, en lo que fue posiblemente su mejor presentación en ocho aperturas con el uniforme de Boston.
Gray utilizó al menos 10 veces cinco tipos de pitcheos distintos (sweeper, cutter, recta de cuatro costuras, curva y sinker), además de mezclar un par de cambios de velocidad para complementar.
Con esa diversa combinación, Gray (5-1, 2.93 de efectividad) registró un máximo de temporada de nueve ponches en más de seis entradas de labor, con una base por bolas y una carrera limpia permitida, en una noche en la que la ofensiva de Boston anotó tres carreras o menos por noveno juego consecutivo.
En un momento en que el as Garrett Crochet está en la lista de lesionados de 15 días mientras se recupera de una inflamación en el hombro izquierdo, Gray, Ranger Suárez, Payton Tolle y Connelly Early continúan ofreciendo actuaciones estelares desde la lomita.
Aunque los Medias Rojas tienen marca de 8-8 en mayo, gran parte de ello se debe a que el cuerpo de pitcheo ha permitido dos carreras limpias o menos en 12 de los 16 juegos, lo que les ha permitido mantenerse a flote este mes.
La casi constante exhibición de dominio desde el montículo es prueba de lo peligrosos que podrían ser los Medias Rojas si su ofensiva mejora.