Trump dice que Irán es ‘bienvenido’, pero le recomienda no jugar el Mundial 2026 ‘por su propia seguridad’
La participación de Irán en el Mundial 2026 sigue envuelta en incertidumbre y tensión política. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en un mensaje en la red Truth Social que la selección iraní es “bienvenida” en el torneo, pero al mismo tiempo recomendó que no participe “por su propia seguridad”.
El pronunciamiento llega un día después de que el ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali, declarara que “no hay condiciones” para que su país compita en la Copa del Mundo tras el asesinato del líder supremo, Alí Jameneí, en la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
Trump reiteró que el equipo iraní tiene garantizado el acceso al Mundial, pero recordó que en noviembre ya había señalado que los jugadores y técnicos recibirían visados para entrar a Estados Unidos, no así los aficionados, por motivos de seguridad nacional.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó que se reunió con Trump en la Casa Blanca y que el mandatario estadounidense le transmitió que Irán “es bienvenido” en el torneo. Sin embargo, la Federación Iraní de Futbol, encabezada por Mehdi Taj, ha dejado abierta la posibilidad de un boicot, argumentando que enviar a la selección a competir en Estados Unidos sería “inviable” en el actual contexto político.
Por su parte, el equipo iraní respondió en sus redes sociales a lo dicho por Trump.
“La Copa Mundial es un evento histórico e internacional, y su organizador es la FIFA, no un solo país. La selección nacional iraní también se clasificó para este evento con autoridad y mediante victorias consecutivas, convirtiéndose en uno de los primeros equipos en llegar a este gran torneo.
“Ciertamente, nadie puede expulsar a la selección iraní del Mundial. Más bien, el país que debería ser expulsado es aquel que solo ostenta el título de ‘anfitrión’, pero no tiene la capacidad de garantizar la seguridad de los equipos participantes en este evento”.
Irán está ubicado en el Grupo G, con partidos programados en Los Ángeles y Seattle frente a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Si la federación iraní decide retirarse, enfrentaría sanciones económicas y deportivas severas según el reglamento de la FIFA, incluyendo una multa mínima de 550 mil euros y la obligación de devolver los fondos recibidos para su preparación.