Fallece Alejandro Burillo Azcárraga, impulsor del deporte mexicano
Falleció a los 71 años Alejandro Burillo Azcárraga, ex directivo y ex jugador que dejó una huella en el deporte mexicano. Fue clave en la infraestructura de la selección nacional de futbol y en la modernización del Abierto Mexicano de Tenis.
Burillo Azcárraga fue una figura central en la creación del Centro de Alto Rendimiento y en el diseño de la camiseta del Mundial de Francia 1998, además de elevar el Abierto Mexicano de Tenis a categoría ATP 500.
A lo largo de su vida, Burillo Azcárraga fue un protagonista en la gestión deportiva, dejando un legado que abarca desde la dirección de clubes hasta la reestructuración de torneos de talla internacional, consolidando su visión en el desarrollo atlético del país.
En su paso por el futbol, participó en la creación de la camiseta que usó la selección mexicana en la Copa del Mundo de Francia 1998. Su marca ABA Sport diseñó una indumentaria con el Calendario Azteca, retomada para el Mundial de 2026.
Dentro de la estructura del representativo nacional, Burillo Azcárraga impulsó el desarrollo del Centro de Alto Rendimiento, complejo utilizado por la selección mexicana con aval internacional. En la Comisión de Selecciones Nacionales, participó en la elección de entrenadores.
Entre esas decisiones, brindó la oportunidad a Javier Aguirre para asumir el cargo rumbo a la Copa del Mundo de 2002. También estuvo vinculado con técnicos como Miguel Mejía Barón, Bora Milutinović y Manuel Lapuente en etapas del equipo nacional.
En el ámbito de clubes, fue propietario del Atlante, institución que trasladó a Cancún. Bajo su gestión, el equipo consiguió el campeonato de liga en 2007, marcando el cambio de sede del conjunto.
Su trayectoria empresarial también incluyó un intento por adquirir el Club Deportivo Guadalajara por parte de Grupo Televisa a inicios de los 2000. La operación, que estuvo cerca de cerrarse, no se concretó tras Jorge Vergara tomar el control del club.
Su actividad se extendió al tenis. En 2001 adquirió los derechos del Abierto Mexicano de Tenis y tomó la decisión de trasladarlo a Acapulco. En ese momento, el torneo formaba parte de la categoría ATP 250.
Con el paso de los años, el Abierto Mexicano de Tenis se posicionó como un ATP 500, permitiendo la llegada de jugadores de ranking superior. El torneo evolucionó en infraestructura y proyección, consolidándose en el circuito profesional.