"Muere Fermín Soto, ‘El Zarco de Guamúchil’"
GUAMÚCHIL.- Este lunes falleció a la edad de 73 años Fermín Soto Orozco, una de las glorias del deporte en Salvador Alvarado, víctima de una enfermedad que lo aquejaba.
“El Zarco de Guamúchil” tenía varios días hospitalizado en una clínica de la capital del estado. Padecía enfisema pulmonar.
El Alcalde Carlo Mario Ortiz Sánchez confirmó en sus redes sociales el deceso del ex boxeador profesional y ex árbitro de futbol amateur.
“Con mucha pena recibo la noticia del fallecimiento de mi amigo, el gran Fermín Soto.
Desde acá le envío un fraternal abrazo a su familia, espero que Dios les dé la fuerza para superar esta pérdida”, dijo el Presidente Municipal.
El Munícipe agregó que “El Zarco de Guamúchil”, fue un orgullo boxístico de su tierra y ha dejado un enorme legado, por lo que el pugilismo está de luto.
Juan Carlos Camacho Rojo, titular del Instituto Municipal del Deporte de Salvador Alvarado, también expresó su pesar por la muerte de Soto Orozco.

“Perdiste en el último round, pero no dejaste de luchar, te llevas en tu corazón todos los aplausos de quienes en verdad te queremos, apreciamos y reconocemos como el gran gladiador y ser humano que eras”, escribió el funcionario.
Pidió a Dios le dé las fuerzas necesarias a la esposa e hijos del ex pugilista. para enfrentar el dolo que deja su partida.
Fermín Soto disputó 25 peleas a nivel amateurs y 90 en el terreno profesional, llegando a contender por tres campeonatos nacionales de peso ligero.
En una entrevista concedida a Noroeste en 2011 comentó que sentía muy bonito que la gente aún lo recordara y que era una gran satisfacción el haber sobresalido en un deporte tan duro, en el que, además, hizo muchos amigos.
Al “Zarco de Guamúchil” se le recuerda por sus cruentas batallas ante "El Chango" Carmona, la primera el 22 de agosto de 1970, que perdió por nocaut técnico; y la segunda el 3 de febrero de 1971, que cayó por decisión dividida.
Eventualmente Soto Orozco colgaría los guantes y se retiraría de los encordados, pero no se alejó del deporte, ya que después se encargó de impartir justicia sobre el cuadrilátero, como réferi, y en las canchas de futbol amateur, como árbitro