"SOFÍA MARTÍNEZ PÉREZ sueña sobre ruedas; a sus 16 años, es una promesa del ciclismo"
Ariel Noriega
Sofía se sube a su bicicleta, toma la carretera y comienza a soñar.
Convertida en una de las ciclistas juveniles más prometedoras de Sinaloa, Sofía Martínez Pérez devora kilómetros y todas las medallas que se le atraviesan en las competencias juveniles a las que se presenta.
Con 16 años recién cumplidos, la jovencita comenzó a competir desde los 7 años de edad, primero en triatlón, para después decantarse por el ciclismo, una disciplina donde comienza a despuntar a nivel nacional y que podría llevarla en unos años a los juegos Panamericanos y su sueño: los Juegos Olímpicos.
Convertida en una deportista de élite, Sofía compite en ruta, contrarreloj y persecución individual, pruebas que le exigen un esfuerzo y dedicación donde la vida normal de una joven apenas existe.
Además de cumplir con su escuela por las mañanas, Sofía llega a su casa, come y se prepara para una tarde en la carretera y el gimnasio, horas de trabajo para cumplir el sueño de llegar a la selección nacional y de ahí a las grandes competencias.
Sofía sabe que nada es fácil, se ha desmayado al llegar a meta, totalmente deshidratada y su cuerpo muestra las cicatrices de las caídas, pero nada la detiene, ni siquiera la falta de apoyo, tiene a su familia a su lado y los sueños de una niña que nació para ganarlo todo.
El día de una deportista de élite
La vida de Sofía es todo menos una vida normal de una niña que acaba de terminar la secundaria y se prepara para entrar a la preparatoria.
Durante los últimos años, después de sus deberes escolares se viste con un uniforme pegadito a la piel, se sube a su bicicleta e inicia su plan de entrenamiento.
“Salgo de la escuela a las 2:30, como y salgo a entrenar a las 3:30, hago dos horas y media por carretera, en el ritmo que me marca mi entrenador y de ahí tengo que hacer, o gimnasio o funcional”, describe con la puntualidad de una profesional.
Los largos entrenamientos le impiden llevar una vida normal.
“Afecta mucho mi vida social, yo llego a la escuela y como falto mucho a la escuela por las competencias tengo que presentar todos los trabajos pendientes y, pues, no hay mucho tiempo para platicar”, explica.
Después de horas en la carretera, Sofía se dirige a un gimnasio donde realiza diversos ejercicios durante una hora.
“Es muy cansado, es un tipo de vida muy diferente. A veces si me canso y digo ‘¿qué hago aquí? ¿por qué estoy haciendo esto? ¿por qué no puedo ser normal? ¿por qué no puedo salir un fin de semana?”.
Y después de preguntarse las razones para dedicar su vida a un deporte tan exigente, la jovencita se responde a sí misma con una sonrisa.
“A mí siempre me ha gustado ser diferente, me gusta destacar”.
Entrenamiento a distancia
En una de sus primeras competencias de alto nivel, Sofía llegó a la meta y se desmayó, aún le cuesta trabajo recordar esa competencia, llegó con el corazón, pero su cuerpo iba completamente deshidratado, su mente la ha borrado de su memoria.
En ese momento, ella y sus padres decidieron que si querían una competidora de élite necesitaban un entrenador de élite, su búsqueda los llevó hasta la Ciudad de México.
Desde entonces, las exigencias de su entrenamiento las marca su entrenador a distancia, su carrera es monitoreada por un experto, pero mientras más avanza más necesario es la presencia de su entrenador en Mazatlán.
“Es muy importante que mi entrenador me acompañe porque de esa manera ve cómo estoy física y mentalmente, ve si están dando fruto los entrenamientos, qué me falta”.
Los gastos de una competidora de élite son tan altos como su rendimiento.
“La verdad es muy complicado para mis papás porque ellos tienen que pagar todo”
Los gastos de Sofía comienzan con sus bicicletas, convertidas en máquinas construidas con la tecnología más avanzada, su precio es exorbitante.
“Actualmente estoy buscando apoyo para comprar una bicicleta para pista, tengo bicicleta para ruta, para crono, pero no tengo para pista, y la verdad el año pasado me quedé en tercer lugar, muy cerca de ganar, porque tengo una bicicleta que no es tan buena. Su costo es de 70 mil pesos y mis papás no la pueden pagar”.
Sus padres cubren prácticamente todo, desde los gastos del entrenador, las bicicletas, los traslados, las comidas, equipo, atención médica profesional, pruebas de esfuerzo, todo.
Sofía corre para Mazatlán y Sinaloa, pero ni Mazatlán ni Sinaloa responden a su esfuerzo, el apoyo se limita a uniformes y a traslados por tierra que a veces tiene que rechazar para llegar en mejores condiciones a las pruebas.
Mazatlán, tierra para ciclistas
A pesar de que Mazatlán no es tierra de grandes ciclistas, Sofía asegura que cuenta con todo para hacerlo.
“Mazatlán es muy seguro para entrenar, yo salgo a El Habal, La Noria, y la carretera es muy segura”.
Con la construcción de un velódromo y la llegada de un especialista, Mazatlán podría convertirse en semillero de ciclistas.
“Mazatlán está muy bien para hacer ciclismo, tengo la carretera a 10 minutos, sin embargo no hay velódromo, que es lo que necesito entrenar para estar en la selección, persecución y pruebas de grupo”.
Y a pesar de todos los obstáculos y las carencias, Sofía ama un deporte que le permite sentirse libre.
“Si tengo algún problema, si estoy desesperada, me subo a mi bici, tomo la carretera y me siento muy libre”.
En un país donde el ciclismo profesional ha desaparecido y las competencias se limitan al sistema de olimpiadas, Sofía ha encontrado objetivos para competir, quiere formar parte de la selección mexicana y competir un día en las Olimpiadas.
“Sí me veo compitiendo para México”.
En sus últimas competencias nacionales, Sofía se trajo un segundo lugar en contrarreloj individual, y dos cuartos lugares en persecución y ruta, lo que la sitúa entre las mejores corredoras de México.
Destacar a nivel nacional ha hecho que comiencen las invitaciones de otros estados, donde hay mayores apoyos.
“Sí he pensado en irme de aquí por el deporte, este año me invitaron a entrenar en la Ciudad de México, ahí tendría un entrenador que me estaría viendo, pero la verdad yo estoy tratando de encontrar apoyo para que mi entrenador se venga para acá”.
Sofía espera encontrar apoyo en su tierra, quiere competir el resto de su vida y quiere hacerlo por los sinaloenses.