A sus 35 años, Sindy Evelyn enfrentó el cáncer de mama, aun cuando no podía realizarse una mastografía
EL ROSARIO._ “Yo quiero estar presente, quiero estar aquí, quiero vivir”, fueron el emblema de la lucha de parte de Sindy Evelyn Morales Peraza contra el cáncer de mama atípico, al descubrirlo en su seno derecho con apenas 35 años, sin la edad para realizarse siquiera una mastografía.
En esos momentos, el ver crecer a sus hijos, María y Bastian, que en ese momento tenían 6 y 2 años, respectivamente, y cuidar de en la vejez de sus padres, se volvieron sus motores para enfrentar la situación. Un ejemplo, reconoció en este período, fue la lucha que su mamá, la señora María del Carmen, libró contra el cáncer de estómago.
Recordó que fue en agosto del año 2022 cuando dejó de amamantar a su segundo hijo y se percató de que había algo en su mama, por lo que acudió al doctor y le dijeron que tenía un conducto mamario tapado.
“Yo noté algo durito y ya me hicieron estudios y me lo estuvieron manejando como fibrosis, y pues ya no me parecía, porque estaba en tratamiento y no disminuía. Y le comenté al doctor, y ya el doctor me dijo que me iba a mandar a hacer un estudio, que por la edad no me podían hacer una mastografía”, dijo.
Al ser aún muy joven para la mastografía, el médico optó por realizarle un ultrasonido mamario para determinar si era cáncer.
“De hecho los doctores me decían que estaba muy joven, que como fue que yo me lo detecté, porque, o sea, se les hizo raro que no fue por mastografía ni nada, por la edad, que cómo me lo detecté”.
Tras el estudio, el doctor expuso que se tenía que realizar una biopsia donde se determinó que era cáncer, y debido a este procedimiento quirúrgico era necesario que en ese mismo mes se le extirpara la mama para evitar que se expandiera.
“Pues sí, es duro al inicio, sí es duro porque mi hijo tenía dos años, entonces dice uno: ‘los niños están bien chiquitos’. Piensa uno cáncer y se imagina el montón de matices y todo”, sostuvo.
La noticia fue acompañada con la indicación de parte del oncólogo, de que se tenía que realizar una mastectomía radical, pero que sería la decisión de ella, pues existen casos en que mujeres rechazan la cirugía y buscan la atención cuando es tarde.
“Yo le dije: ‘adelante doctor yo lo que quiero es vivir’, eso como que se me quedó bien grabado”, expuso.
Destacó que esto representó apenas un largo camino que apenas iniciaba, que pasó del diagnósticos, cirugía, seis sesiones de quimioterapia preventiva, pérdida de pelo, dolor, tratamiento e incertidumbre.
Manifestó que al vivir el temor en estos primeros pasos decidió pedir ayuda a sus familiares y especialistas, ante un corto pero intenso periodo marcado por el miedo, la angustia y la ansiedad.
La madre de familia reconoció que la constancia en darle seguimiento puntual jugó un papel importante al tener un caso cercano de una amiga que pasó por el diagnóstico.
“Pues como afortunado y, pues sí, en parte milagroso y uno como preventivo, a mí no me molesta que me pregunta sobre el cáncer, porque, ni me incomoda, al contrario, mi versión le puedes servir a otras mujeres adelante”, argumentó.
Ya que refirió que se ha dado el caso de que otras mujeres se han acercado a compartir su temor o inquietudes de pasar por este proceso.
“Me dicen: ‘me da miedo de irme a hacer un estudio y que me salga’, y yo les digo, no, o sea, sí te da como ese temor, pero entre más rápido te lo atiendes tienes más posibilidades de que un tratamiento sea afortunado para ti o en su caso no se haga una metástasis”.
Destacó que es importante enfrentar el miedo para recibir un diagnóstico que permita combatir la enfermedad, y que entiendan que es un proceso individual como único, y no atender otra información que no sea la de los especialistas que les atienden.
“Lo que si les podría aconsejar es que vivan su proceso y escuchen a su cuerpo y a su mente, y que se dejen ayudar”, afirmó.
Algo que en su caso funcionó como distracción, fue encontrar una terapia ocupacional, donde redescubrió su gusto por la repostería que inició cursos en línea y en la actualidad está por titularse en la Licenciatura en Gastronomía.
Concluyó que entendió que es un proceso de muchos aprendizajes y que la llevó a cambiar el “¿por qué yo?”, por el “¿para qué?”, que la han convertido en una persona completa.