|
Desaparecido

Arrastrando su moto y alzando la voz: Lázaro rompe el miedo en El Rosario para buscar a su hermano

En un contingente de mujeres, una voz grave se hace escuchar por Moisés, desaparecido hace más de un año tras salir a trabajar
30/08/2026 14:47

EL ROSARIO._ En un contingente que marcha para conmemorar el Día de las Víctimas de Desaparición Forzada, conformado principalmente por mujeres, destaca una voz grave, es la de Lázaro Mancinas Amaya, quien busca desde hace alrededor de un año a su hermano Moisés.

Mientras arrastra una moto, con una mano sostiene una foto de su hermano mayor, al tiempo que alienta al grupo a seguir gritando como quien espera que ese llamado llegue a las autoridades, pero sobre todo a ese ser amado.

$!Arrastrando su moto y alzando la voz: Lázaro rompe el miedo en El Rosario para buscar a su hermano

“¡Únete, únete que tu hijo puede ser!”, es una de las consignas que Lázaro menciona en su paso por las calles de El Rosario.

Destacó que fue el 2 de abril del año pasado cuando se tuvo el último conocimiento de su hermano Moisés, quien había salido a trabajar como parte de la terapia de un centro de rehabilitación.

Lázaro reconoce que el único problema de su hermano eran las adicciones, realizaba trabajos en el mercado u otras zonas, pero jamás había tenido un problema con persona alguna, además de mantener el contacto con la familia.

$!Arrastrando su moto y alzando la voz: Lázaro rompe el miedo en El Rosario para buscar a su hermano

“(Ha sido) duro pues, como está ahorita, que dice que se le hace raro pues mirar a hombres aquí. Yo he mirado que salen las madres rastreadoras a buscarlos, yo también quisiera, pero como dicen para los hombres las cosas están más peligrosas”, dijo.

Aunque reconoce que como hermano ha sido muy difícil, tanto por la ausencia de su hermano como por la angustia que representa para su madre.

“Ella ha resentido también porque usted sabe que para las madres los hijos, se porte como se porten, sean lo que sean, ellas los han parido, los han traído en su vientre, para ellas no hay hijos imperfectos”.

Mientras evita hablar de sus emociones, con una voz entrecortada reconoció que todos los días son difíciles, pero pide para que donde esté su hermano se encuentre bien.

La esperanza que queda, señaló, es que se haya ido para evitar ser ingresado de nueva cuenta al centro, pero los días son difíciles en la incertidumbre de desconocer su paradero.

“Ojalá que algún día logremos encontrarlos porque todos andamos en la misma causa, un ser querido”.