Con el sazón que le ha encontrado al platillo, Dora ha hecho de la venta del pozole en Rosario su oficio
ROSARIO._ Mientras se dispone a repartir en ollas el pozole elaborado por sus manos al fuego de leña para su entrega, Dora Lizárraga Ramírez, afirma que descubrió en este platillo típico un oficio hace 16 años, momento en el cual inició con una cabeza pequeña de puerco que debido a la aceptación, la llevó a pasar de una pequeña vaporera a una de gran tamaño.
Relató que en ese momento se había dedicado a la costura por muchos años, pero por consejo de sus hijos al reconocer su talento gastronómico, decidió probar suerte con el pozole.
“Primero hice poquito, fíjate, me acuerdo que empecé como con una cabeza, como unos 3 kilos de huesito y 2 kilos de patita, poquito pues, lo que era una olla de aquella”, contó.
Dora afirmó que tal ha sido la demanda de su pozole al imprimirle sabor de hogar, que en la actualidad elabora alrededor de 45 a 50 kilos, que se convierte en aproximadamente 100 clientes.
Manifestó que con tan sólo 16 años aprendió viendo a su mamá la señora Estela Ramírez a hacer esta comida, la cual realizaba sólo para el consumo familiar pero al irse su esposo a trabajar y quedarse sola se determinó a ocupar su tiempo a la vez que obtenía un ingreso para el gasto de la casa.
“Pues yo sola, yo sola con mi mamá, mi mamá, eso viene ya de familia. Nada más la miraba, yo sola, yo sola me enseñé”, dijo la vecina de la colonia Bonifacio Rojas.
Sostuvo que su mayor satisfacción es el que sus clientes les digan que les gusta o que le fue recomendado por su sabor, ya que dio el paso de ofrecerlo casa por casa al punto de que un día antes le apartan vecinos casi todo.
Al implicar la elaboración del pozole un proceso muy laborioso, detalló, que tan sólo ofrece el pozole los miércoles, ya que inicia su elaboración desde el martes pues es un proceso de cocción de poco más de 9 horas a la leña para que tenga un toque especial.
El día martes inicia con la preparación, explicó, desde el nixtamal, limpieza de chiles para poner la hornilla en punto de la medianoche hasta la mañana siguiente, ya que el nixtamal esté hecho y los ingredientes por partes.
“Eso es lo que te digo, que el paso que le damos es lento para que esté bueno... Entonces por eso es que sale bueno porque sale con todo el sabor del huesito, la cabeza y todo”.
Para las 12:00 horas ya tiene todo el pozole apartado, por lo que sostiene que para esa hora tiene que tener las ollas listas ya que empiezan a desfilar los clientes por su hogar.
Al tener como medida el plato, indicó que el preció pasó en sus inicios de 20 a 25 pesos, pero en la actualidad al encarecerse los ingredientes ha tenido que subirlo a los 80 pesos, aunque al entregarlo por recipientes trata de darles un poco más, consciente de la situación económica actual.
“Pero a mí se me hace que no doy poquito porque trata de dar bien servido. no porque me vengan a comprar, sino que pues uno ve las necesidades también de la gente”, refirió.
Expuso que a la par a lo largo de la semana vende tortas, además que tal ha sido el gusto por su sazón que incluso la buscan para elaborar comida para eventos lo que se traduce en un ingreso extra para su hogar.