De generación en generación, la elaboración de canastos de palma en Escuinapa sigue viva
ESCUINAPA._ En una casa que por generaciones ha sido el hogar de los Castro, se mantiene “viva” la elaboración de canastos de palma, una artesanía que aunque ha sido desplazado por jabas de plástico, se siguen usando en la agricultura, en la pesca.
Adrián Castro Noriega creció viendo como se elaboraba esta artesanía la aprendió a realizar como su padre José Asunción Castro lo aprendió a la vez de su abuelo Gonzalo Castro quien lo heredó también de su papá José Castro “El Tachi”, indica.
“Mi papá nos sacó adelante con este oficio”, expresa mientras teje el canasto que se suma a otros más que están en la zona destinada como taller.
En el municipio, su papá era el único que lo elaboraba y por su parte, aunque es una artesanía de la que se siente orgulloso, no estaba en su plan de vida realizarlas o seguir la tradición.
Hace un tiempo había salido del Municipio buscando mejores alternativas de vida para su esposa e hija, pero la muerte sorpresiva de su mamá lo hizo regresar sin pensarlo, en mayo pasado, con el compromiso de regresar de nuevo a su anterior trabajo
Pero en noviembre también sin esperarlo, su papá “Chon” como era conocido el artesano que elaboraba canastos, también falleció y con eso lo dejó como la única persona que preserva la elaboración de canastos de palma.
Y ahora está en el taller donde creció, haciendo siete u ocho canastos diarios, usando como materia prima el tallo de la palma, moldeando, sacando, mojando este material para que tengan un mejor manejo con el material.
“Se ponen en el sol, ya que secan para que ‘amacicen’ después se humedece para poder manejarlo... lo usan para el frijol, para el maíz, pero nos lo piden más para los chiles, en Villa Unión, Chametla, Agua Verde, Mazatlán”, explicó
Su papá era el único que trabajaba este tipo de artesanía, esta temporada hortícola le tocó hacerse cargo, con el material que aún tenía en el taller su papá, indicó, en unos días más tendrá que ir por más material para almacenarlo.
Los canastos se hacen todo el año porque hay quienes los almacenan para los primeros cortes, pero el trabajo incrementa en la temporada alta, cuando las cosechas están en auge.
Un canasto que tiene un tiempo de elaboración final de alrededor de 2 horas, se vende alrededor de 200 pesos si es cliente, si este canasto no lo mojan tanto puede durar años, manifestó mientras cerraba el tejido de una herencia que tiene en él al último artesano “canastero”.