De ingeniero a comerciante: el relevo que salvó una tlapalería histórica en El Rosario
EL ROSARIO._ Aunque ejerce de manera remota su profesión como ingeniero en Electrónica y Comunicaciones, René González Uribe decidió, tras el fallecimiento de su padre, Cenón González, hace seis años, tomar el relevo como la tercera generación al frente de la tlapalería familiar, un negocio que ha permanecido abierto por más de seis décadas en el mercado municipal “Miguel Hidalgo”.
“Para mí fue un deber moral, o sea, porque mi papá hizo muchos sacrificios por su familia, y así como que es literal, yo voy a estar aquí hasta donde llegue el negocio, y si llega hasta después de mí, ojalá alguien lo pueda seguir”, dijo.
Ese compromiso fue parte de haber crecido en el mercado, pues recuerda que su primer acercamiento fue a los tres años, por lo que su vida, así como la de su familia, se entrelazó a la historia del mercado municipal.
Refirió que su padre mantuvo en pie el negocio a pesar de ser maestro de profesión en la Secundaria Federal “Maestro Julio Hernández”, por lo que todas las mañanas su tiempo estaba consagrado al negocio familiar.
El negocio lo inició su abuelo Zenón González de Dios en 1960 y lo administró hasta 1970, pero como una frutería que con el paso del tiempo y con más demandas del momento pasó a ser abarrotes. Al proliferar las tiendas posteriormente transicionó a tlapalería con principal enfoque en la venta de vajillas de peltre, aluminio y barro.
René reconoce que no era un deseo de su padre que se mantuviera en el negocio familiar, pues le decía que esperaba se desarrollara en su profesión.
Otro cambio, indicó, es en el horario, de antaño se abría a temprana hora el negocio a la espera de las corridas de los ranchos, pero ante esta ausencia las labores de realizan de 8:00 a 15:00 horas.
Sobre los retos, señaló que los últimos años han sido difíciles, desde la competencia de productos procedentes de Asia o las grandes cadenas, la caída en las ventas del producto por la falta de economía y en la actualidad por la inseguridad.
“Ya inclusive no es tanto lo difícil que la gente tenga dinero, ya inclusive es difícil de poder ir a traer mercancías sin correr el riesgo de que a ti te pase algo... ya la economía no está tan flexible para que el negocio siga creciendo, ahorita ya no es crecer, ya es sobrevivir”, lamentó.
En busca de contrarrestar todos estos fenómenos ha buscado proveedores que le permitan mantener mejores precios, pero aun así la inseguridad ha alejado a su mejor clientela que son los vecinos de la zona serrana.
“La mayoría aquí en el mercado locatario vamos a llegar hasta donde nos permita la economía, o sea, de nosotros no va a quedar, es lo único que te puedo decir”.
Al respecto de que si espera que haya una cuarta generación, expuso que es padre de una niña por lo que ve con incertidumbre que después de él pueda seguir el establecimiento, aunque bromeando señaló que tal como él su hija podría dar la sorpresa.