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Sabores

Desde hace 15 años, ‘Monse’ se ha dedicado en Rosario a la elaboración de tamales en la fiesta de San Juan

El oficio lo aprendió con su familia, pero no se involucró hasta años después, cuando colaboraba con su suegra
24/06/2026 04:00

ROSARIO._ A pesar de que creció en un entorno donde sus seres amados se dedicaban a la elaboración de tamales, María Monserrat Ramos Avitia reconoció que no veía un oficio para ella hasta hace 15 años que decidió iniciar con la venta para ofrecer durante la fiesta de San Juan y a petición de clientes, principalmente con el objetivo de contribuir a la economía familiar.

“Fue un día que dije ‘bueno, voy a calar’ y pues me puse a hacer y los ofrecí para la fiesta y fue de la manera que empecé a vender y ahorita ya hago y ya me compran... Se me hace una bendición, porque gracias a Dios siempre los he vendido, pues nunca nadie me ha dicho nada, no, que tus tamales están malos o algo, no, hasta la fecha”, aseguró.

Relató que aprendió viendo en primer lugar y de pequeña le tocó hacerlos a su abuela paterna, Regina Ramos, mismos que vendía su padre Ernesto “El Chilaco” Ramos; posteriormente ya casa le tocó ayudar a su suegra Concepción León.

“Pues tengo así en forma en forma algunos 15 años, antes hacía nada más así por cada quincena o a lo largo”, explicó mientras con cuidado extiende la masa sobre una hoja de maíz.

Para tener variedad que ofrecer a sus clientes, enlistó que hace dobladitos de carne deshebrada, de masa blanca de pollo, botaneros y grande de camarón, carne y pollo.

En sus inicios, precisó que tan sólo hacía 20 de cada platillo, mientras que en la actualidad supera las 100 piezas, ya que maneja por pedido y otros tantos para ofrecer al día.

“No los ofrecía, pues yo me salía con una cubetita a venderlos, era de la forma en la que los vendía; este para sacar, para tener, pues, para aportar a la casa”, explicó mientras sigue en su labor.

A pesar de que sus tamales se mantienen en el gusto de sus clientes, relató que no prueba la masa al terminarlos, tras vivir una experiencia que la marcó, pues hace aproximadamente 32 años al estar embarazada un día de San Juan poco después de comer tamales entró en labor de parto pero su bebé falleció.

La vena comerciante, señaló, además de su padre, también viene de su madre Alejandrina Avitia, quien por 50 años mantuvo un puesto de frutería en el Mercado Municipal y tras fallecer estando ella joven le dio seguimiento.

Motivo por el cual el tiempo restante, explicó, que su ingreso principal han sido trabajos en una menudería del mercado, o para una línea de camiones en “La Chalata”, o quequis a domicilio, siempre buscando tener su dinero propio.

Se dijo orgullosa que con su esfuerzo ha apoyado a su esposo a sacar adelante a sus tres hijos Eva, Alejandro y Emily, dándole estudios principalmente para que salgan adelante.